Valores humanos

Valores humanos

Abstención

Valores humanos contra el SIDA

Solidaridad, caridad

Responsabilidad

Fidelidad, monogamia

Continencia, castidad

Educación de la juventud

Fuera prejuicios amoralistas

           

Después de un viaje al África subsahariana, David Brooks escribía en "The New York Times" (12 junio 2005) que la lucha contra el sida no se puede ganar sin cambios de conducta que vienen favorecidos por convicciones religiosas

Brooks señala que si bien el tratamiento contra la infección es un problema técnico, la prevención no lo es. "La prevención tiene que ver con un cambio de conducta. Se trata de llegar al corazón de la gente en sus momentos vulnerables -cuando beben, cuando se dejan llevar por la pasión- y moverles a que cambien la conducta que apenas han cambiado bajo una amenaza de muerte".

"Hemos intentado cambiar la conducta, pero lo hemos intentado sobre todo con medios técnicos para prevenir la extensión. La información sola tampoco basta.

La mejora económica es también necesaria, pero insuficiente. La crisis del sida necesita ser abordada con otro lenguaje, dice Brooks. "La crisis del sida tiene que ver con el mal. Tiene que ver con pequeñas bandas de depredadores que conscientemente infectan a mujeres sin que les importe nada. La crisis del sida tiene que ver con la inviolabilidad de la vida. Tiene que ver con gente que subestima tanto su propia vida que le parece que una conducta arriesgada carece de importancia y que acepta la muerte de modo fatalista".

La crisis del sida tiene que ver con muchas cosas ("confianza, miedo, debilidad, tradiciones, tentación"), ninguna de las cuales puede ser abordada desde fuera. "Debe ser abordada con el lenguaje del deber, anclando la conducta en un conjunto de ideales trascendentes y de fe. Este es un lenguaje que no suelen hablar los gobiernos y las organizaciones de ayuda humanitaria. Es un lenguaje que debe ser hablado por gente que pone en conexión palabras como fidelidad y abstinencia con algún credo más amplio.”

 

Luc Montagnier, descubridor del virus del sida, después de observar cómo había sido suficiente 10 años para que el 10% de la población de Sudafrica se hubiera contagiado, reflexionó mucho. Había impartido conferencias en ese país cuando aun no les había llegado el virus, como en otros países que llegó por sorpresa. Volvió 10 años después, y se encontró..., el panorama.

El goza de todo el dinero que pida para investigación del sida, medicamentos y medicinas, pero viendo cómo la población se contagia como conejos, se planteó que la lucha debe estar en la educación. El reto es hacer a los hombre más humanos, con los valores que la educación consigue trasmitirles.

No hay que apostar simplemente por el descubrimiento rápido de una vacuna, es más necesaria la necesidad de promover un cambio conductual importante en el área sexual de muchas sociedades. A modo de ejemplo, un estudio realizado en San Francisco ha alertado que de no producirse una reducción considerable de las prácticas de riesgo en gran parte de la población, aunque existiera una vacuna profiláctica, la epidemia continuaría creciendo .(1)

Todos hemos oído aquello de que prevenir es mejor que curar, pues en el caso del SIDA, prevenir no es simplemente mejor que curar: es la única cura. Para el caso de una enfermedad mortal y no curable, es necesario prevenir con total seguridad, no vale una prevención parcial. Desde el punto de vista epidemiológico, la prevención más eficaz es cuando se aborda en los primeros estadios, más que en los últimos a través de condones y jeringuillas estériles. Por lo tanto conviene actuar en "el proceso de producción de la enfermedad", luchando para que no crezcan las prácticas de riesgo, y los grupos de riesgo. Si los grupos de alto riesgo no disminuyen y no varían su conducta, nadie puede asegurar que la enfermedad será erradicada y que la difusión del SIDA disminuya, ya que mientras persistan los comportamientos que favorecen la transmisión, habrá un aumento de los infectados y un crecimiento de la enfermedad.

En las líneas anteriores se deja expuesto un concepto claro: la prevención primaria. Esa es la prevención realmente eficaz. Cualquier médico, tratándose de otras enfermedades, aconseja a sus pacientes realizar una prevención primaria. Si alguien tiene una úlcera de estómago, le dirá que no tome comidas fuertes, para que no sea necesario después aplicar medicinas para que el estómago soporte aquella comida. Si alguien es proclive a coger faringitis, el médico le dirá que no debe fumar o exponerse a respirar aire frío, o ¿acaso hay sprays protectores de la faringe, para que así el paciente pueda realizar cualquier imprudencia con menos riesgo?. Si a un paciente le afecta mucho el tabaco para sus bronquios, el médico le aconsejará que deje de fumar o al menos reduzca mucho el número de cigarrillos. Todos estos consejos forman parte, o son consecuencia, de la aplicación de la prevención primaria, es decir, se actúa en el primer proceso de riesgo de contraer la enfermedad. Esta es pues, la auténtica prevención ; las prevenciones posteriores ya hemos visto todos los defectos que poseen.

Se hace necesario un gran esfuerzo de reflexión a nivel internacional que revalúe las causas profundas de esta patología social que es la drogadicción, así como redefinir el papel que la sexualidad ocupa en la realización del ser humano. Una sexualidad indiscriminada, a cualquier precio, sin puntos de referencia, desajustada de otras facetas básicas de la persona, convierte al hombre en animal inferior con una existencia patológica.

Con el SIDA no nos encontramos sólo ante un problema estrictamente sanitario, como parecen entender algunos, también es un problema ético. En este caso, es "La consecuencia de un abuso práctico de la sexualidad en modalidades incorrectas de frecuencia y lugar, y en sus combinaciones con circunstancias de drogadicción o promiscuidad".(2)

Pero el capítulo de la prevención no es sencillo, pues se trata de una enfermedad del comportamiento. Además de la investigación, las otras soluciones al SIDA deben venir de mano de la educación sanitaria, de la educación sexual, y de la transmisión de una serie de valores humanos como la responsabilidad personal que motive a las personas al rechazo de drogas y de otras conductas de riesgo. Es una labor lenta, pues los valores no se adquieren en un instante en un pack de supermercado o farmacia, sino que se adquieren después de décadas de paciente educación. Y la mejor forma de prevenir, de educar comportamientos, es comenzar por llamar a las cosas por su nombre, por decir las cosas claras, sin dobles interpretaciones, aunque nos ganemos los abucheos de muchos que no quieren oírlo. De George Orwell es la frase de : "Hemos caído tan bajo, que atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber primordial de todo hombre inteligente".

Imaginamos la sociedad dentro de 50 años como lo que es ahora respecto a otras epidemias que como el cólera, tifus, etc. diezmaba las poblaciones, y fueron vencidas. Esas epidemias fueron vencidas gracias a la investigación pero sobre todo gracias a la limpieza. Cuando rectifiquemos un tanto los actuales hábitos peligrosos respecto al SIDA, y la investigación avance, habremos ganado al SIDA. Pero si no lo hacemos y el virus VIH se revela como infalible ante cualquier persecución, pues gracias a su mutabilidad supera todas las barreras, entonces estamos perdidos.

La revolución sexual ocurrida en las últimas décadas ha llevado desgraciadamente a un cambio de planteamientos y perspectivas de muchos considerados expertos. Conductas que han llegado a ser aceptadas por algunos adultos en privado, son propugnadas ahora para los niños. Quienes actúan de esta manera deberían darse al menos cuenta que lleva tiempo hacer de un niño un adulto; y que los hábitos que no tienen obvias consecuencias trágicas para los adultos, suelen ser mal entendidas y llevadas a la práctica más irresponsablemente aún por jóvenes inmaduros.

 

Uno de los mayores expertos sobre el Sida el doctor Anthony Fauci, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), afirma que "lo peor está por llegar si no hay métodos de prevención adecuados. Si no se toman suficientes medidas de prevención contra el SIDA hay que esperar lo peor en el siglo XXI" ; así opinó en la revista "New England Journal of Medicine" (3) en un artículo sobre la situación de la epidemia. "A menos que los métodos de prevención, con o sin vacuna, sean exitosos, lo peor de la pandemia planetaria se producirá en el siglo XXI. Estamos en un punto determinante de la evolución de este acontecimiento histórico en el momento en que vamos a entrar en el nuevo milenio. La investigación biomédica ha ofrecido las herramientas para la puesta a punto de tratamientos, incluida una vacuna, que se nos escapa. Se ha hecho evidente en estos últimos años que disminuir el impacto destructor de esta epidemia demandará una asociación entre los sectores públicos y privados, y una voluntad política más decidida por parte de las naciones del mundo entero".

 

Abstención.

No nos fijemos en el sentido peyorativo que se le da a este término desde el punto de vista político: está mal visto abstenerse de votar. Tampoco vamos a reducir la palabra al sentido que se le da con respecto a la bebida: abstemio es no probar el alcohol. Abstención puede significar muchas cosas más : abstenerse de agredir a alguien, de robar, de discriminar, o abstenerse de la droga.

Para el tema de la droga como medio de transmisión del SIDA, hay que decir que sí, que vale la pena ser abstemio. El sistema nervioso necesita de un equilibrio para funcionar con perfección y para desarrollar la tarea que tiene en el cuerpo humano. Estrictamente, podríamos decir que no, que con tal de que no fueran drogas inyectables,..., pero de las drogas blandas se pasa a las duras en un momento; y también, bajo los efectos de las drogas, se cometen muchas locuras. O sea, que sí, en materia de droga vale la pena ser totalmente abstemio.

En materia sexual, para prevenir del SIDA, ¿tendríamos que imponer o aconsejar la abstención total?, sin duda que eliminaríamos muchas posibilidades de transmisión de esa forma. Pero no, nuestros cuerpos tienen sexo, y tiene su función como otras partes del cuerpo la suya. Bastaría decir que el sexo con orden, en su momento, para su función, con amor, dentro de una unión afectiva y duradera. Lo dice todo el significado de un lema de las campañas contra el SIDA de un país centroamericano: " cada oveja con su pareja ".

Podrían darse muchas explicaciones antropológicas para explicar cómo las personas humanas hemos ido formando las familias como base social, cómo la cultura, a medida que se ha desarrollado, nos ha conducido hacia la monogamia. Una de las explicaciones es la transmisión de las enfermedades venéreas. La familia monógama es la forma más perfecta de reducir al mínimo estas enfermedades sin que, lógicamente, se extinga la población por falta de descendencia. Nuestros cuerpos no parecen que estén hechos para la poligamia

En Estados Unidos, el "ICR Survey Research Group" realizó hace unos años, una encuesta a encargo del semanario ‘USA Weekend’, del grupo Ganet. En ella se observa que cerca del 65.8% de los adolescentes entre 12 y 14 años creen en el mensaje de que la abstinencia es buena. "Entre aquellos con edades de 15 a 17 años, la proporción sube. El 78.6% está a favor de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio" . Algo semejante ha sucedido en muchos otros países como Italia, España, Holanda, Bélgica, Francia, Alemania, Rumania, Suiza y Chequia.

Según las estadísticas del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de USA, más jóvenes que la década pasada optan por esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales y se involucran cada vez con menos parejas. En 1991, 54 por ciento de los adolescentes norteamericanos señalaban haber tenido relaciones sexuales, mientras que el 2000 la cifra ha bajado al 50 por ciento; una baja sorprendente si se tiene en cuenta que en la década el temor al SIDA ha disminuido en Estados Unidos y los mensajes de contenido sexual explícito se han incrementado. La cifra de adolescentes que señalaban haber tenido hasta cuatro parejas sexuales bajó de 19 a 16 por ciento, y quienes tuvieron sexo antes de los 13 años bajó de 10 a 8 por ciento.

La opción por la abstinencia siempre estuvo viva, pero nunca se les dio la importancia que hoy día están recibiendo. Porque oír hablar de abstinencia sonaba anticuado, retrógrado y algunos la consideraban como una opción imposible; lo mismo sucedía con la fidelidad conyugal. Pero el panorama cambió al darse cuenta que no es imposible ni anticuado sino, al contrario, una forma mejor de vivir: responsable y cien por ciento segura.

Es de agradecer declaraciones valientes de personas de relevancia. Por ejemplo, la Primera Dama de Uganda propuso a los adolescentes abstinencia y no preservativos a principios de Enero del 2004. Janet Museveni, propuso a los menores vivir la abstinencia, reservar las relaciones sexuales para el matrimonio y no confiar en los preservativos, si quieren evitar el SIDA.

Museveni, que junto a su esposo lidera el más exitoso programa contra el SIDA en África, se presentó en una cita juvenil de Kampala con un enérgico mensaje: "Ustedes no necesitan sexo a su edad. Esperen a estar casados. Pueden optar por luchar contra el SIDA diciendo no y siendo capaces de sobrevivir".

La Primera Dama, pidió a los adolescentes ignorar a quienes promueven el uso de los preservativos y advirtió que se trata de compañías que buscan más dinero. "No le den tiempo a quienes les ofrezcan usar preservativos", señaló Museveni y los alentó a practicar un "autocontrol" centrado en Dios.

Además, pidió a los líderes políticos recordar constantemente a los jóvenes las bondades de vivir la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad al esposo o esposa. "No importa que sean del oficialismo o la oposición. Pidan a los jóvenes que no se involucren en relaciones sexuales premaritales", señaló.

 

Valores humanos contra el SIDA.

"La estrategia fundamental de prevención a la hora de enfocar el problema del SIDA se apoya básicamente en un trípode de objetivos que son: disminución del riesgo de contraer infecciones por VIH en los usuarios de drogas por vía parenteral, información a la población general y educación para la salud y en valores para los jóvenes y adolescentes". Estas son frases de Don Francisco Parras, (4) que era secretario del Plan Nacional contra el SIDA, y estamos de acuerdo con él en la educación en valores para los jóvenes, pero, ¿qué han hecho en esa dirección hasta ahora?.

En unas sociedades heterogéneas con respecto a las costumbre, es difícil encontrar valores comunes en todas las personas, como para que el Estado eduque en ellos a todos los ciudadanos, sin demasiados problemas. Las autoridades quizá conocen cuales son los valores necesarios que se deberían inculcar a los jóvenes para una autentica prevención del SIDA, pero no los divulgan . Quizá espera que sean otros agentes sociales los que se movilicen en esta línea, para no mancharse ellos las manos en lo que podría suponer un descenso electoral.

Hay que decidirse por los auténticos valores, aunque no sean compartidos por todas las personas; de hecho, si lo fueran, no sería casi necesario el difundirlos. No son válidas las opiniones que consideren como un valor el "amor libre". No, eso no es valor, es un contravalor, y no se debe respetar, entre otras cosas, porque son los contravalores que nos conducen a todos al SIDA, y no sólo a ellos.

El médico psiquiatra C. Gómez Lavín recuerda la necesidad de formar a los jóvenes en lo que son los auténticos valores, y en este caso del SIDA, en lo que es el verdadero amor, "en ese amor del ser humano en que se compromete a todos los planos de la personalidad, también los afectivos y espirituales. Porque sólo cuando se vive bien el matrimonio y la fidelidad, es decir, el auténtico amor, se dignifica y se libera a la persona, se la enriquece y se la hace madurar" .(5)

En palabras de Kanga (6)"la primera prevención, el primer preservativo de esta vía de transmisión sigue siendo el preservativo moral, que consiste en la educación de los jóvenes inculcándoles el respeto a la vida, su propia vida y la de los demás".

 

Solidaridad, caridad.

 

Una vez conocido bien el SIDA y sus formas de transmisión, los médicos, enfermeras, personal de laboratorio y auxiliares, y cualquier persona que atienda o acompañe a enfermos de SIDA, deben perder el miedo.

Sigue vigente el problema de si hacer o no hospitales sólo para estos enfermos, o sea, de construir sidatorios. En principio los centros se negaban a que se les etiquetara como dedicados exclusivamente a la atención de enfermos de SIDA. Resulta monótono para el personal sanitario la asistencia a enfermos que presentan un mismo cuadro, que se repite con pequeños matices en todos los pacientes. Lo complicado de su atención y las escasas satisfacciones que una enfermedad con un pronóstico fatal conlleva son otras de las razones que alegan. Así mismo, los enfermos con otras patologías, plantean otros problemas, pues muestran su insatisfacción y rechazan ingresar en centros donde existan enfermos hospitalizados que padecen SIDA. Los propios enfermos de SIDA dicen que no quieren ser separados por tener esta enfermedad.

Si nos fijamos bien, parece que cada grupo de personas está defendiendo lo suyo, sus preferencias, sin verdaderamente pensar en los otros grupos de personas. Se necesita algo más que las propias normas, algo que unos llaman solidaridad y otros caridad, para estar por encima de los propios intereses, haciendo algo más de lo justo por el otro.

Parece que la solución intermedia que existe hasta el momento, es dedicar una parte de los hospitales a los enfermos de SIDA: una planta, por ejemplo. Pero, sin duda, ante nuevas medidas futuras, en relación al aumento de enfermos de SIDA que se espera en el tercer mundo, debe primar la calidad de la atención a estos enfermos, que quizá pase por instalaciones y personal dedicados exclusivamente a esta enfermedad. También es fundamental prevenir la salud del resto de la sociedad, en el caso de que la tuberculosis, que algunos enfermos de SIDA llevan asociada, alcanzara en un futuro, unas cifras peligrosas de afectados.

 

Ejemplos de atención desinteresada a los enfermos los tenemos cercanos, y sin ser apenas noticia. En 1986 la Madre Teresa de Calcuta abrió en una de las calles más peligrosas de Manhattan un refugio para enfermos de SIDA. Aquello fue revelador y parecía que el mundo estaba al revés: que los países pobres de Oriente venían a socorrer a Occidente. Allí se encuentra uno con hermanas vestidas de sarí blanco bordeado de azul, como las que se ven trabajando en las leproserías, orfelinatos y morideros de Calcuta. Los enfermos comenzaron siendo reclusos de Sing-Sing, toxicómanos, negros de Harlem ... Dominique Lapierre en su libro Más grandes que el amor cuenta toda la escena anterior. El título del libro se lo dio uno de los enfermos de SIDA que cuando estaba a punto de morir, mirando a los médicos y enfermeras que estaban alrededor de su cama, exclamó con su último aliento: "Muchas gracias. Son todos más grandes que el amor". El libro citado ofrece el retrato de hombres y mujeres que demuestran cada día que el espíritu humano puede ser más grande que la peor de las adversidades. Hay gentes que hacen cosas heroicas para otros, que saben compartir. Son héroes anónimos, desconocidos.

En sus esfuerzos hablando con el alcalde de Nueva York para que se perdonara la condena a presos con SIDA que la madre Teresa quería alojar en su casa, se produjo la siguiente conversación:

-Madre, se trata de delincuentes, incluso asesinos –objetó De Koch con firmeza-. ¡No se les puede dejar en libertad sólo porque se encuentren en mal estado de salud!.

                -Dios, al inflingirles el SIDA, les ha castigado más duramente que la justicia de los hombres, señor alcalde. ¿No le parece que merecen nuestra compasión?.

 

Responsabilidad.

 

Entre la población de monos africanos existe un virus similar al del SIDA. Si tuviéramos que planear unas medidas de prevención de esta enfermedad en los monos, seguro que todos los entendidos coincidirían en ellas. Ahora bien, todo ese conjunto de medidas preventivas para los monos, no podrán ser iguales a las medidas preventivas del SIDA para personas. Da la impresión que algunas personas a la hora de diseñar medidas de prevención para el hombre frente al SIDA, se olvida de que somos personas, y por lo tanto susceptibles de cultivar muchos valores humanos que nos hacen totalmente diferentes a los monos.

Inculcar responsabilidad es ineludible en las campañas contra el SIDA. Los adultos que se encargan de educar a los adolescentes tienen el deber de prevenirles contra una actividad sexual prematura, es decir, contra el uso de la sexualidad antes de que se tenga conciencia de la importancia de lo que ello implica, antes de adquirir el sentido del respeto que se ha de tener hacia uno mismo y hacia los demás, antes de ser capaz de asumir responsablemente las consecuencias de las propias acciones. Hay que decirles con claridad que si tienen relaciones sexuales con alguien que esté infectado por el SIDA, corren el riesgo de contraer el virus y de morir a consecuencia de ello.

Se debe hablar de los peligros de la drogadicción juvenil que ahora, además, también conlleva el peligro del SIDA., pues aunque se suele comenzar por drogas blandas..., las drogas duras y las jeringuillas pronto llegan.

El periódico Europe Today, informó en Diciembre de 1992 que el avance del SIDA en todo el mundo estaba llevando a replantear las estrategias de prevención. En Estados Unidos estaban surgiendo iniciativas que apoyan un cambio a un comportamiento sexual responsable. El mensaje de reservar el sexo para el matrimonio está siendo repetido a lo largo del país por asociaciones y grupos "pro-continencia". Estos grupos propagan también entre drogadictos y homosexuales el mensaje de que pueden ser libres rompiendo con ese estilo de vida, para descubrir la paz interior y desterrar el miedo al SIDA. En California se imparten, por ejemplo, cursos con el lema "Sé prudente, espera al matrimonio" (Do the right thing, wair for the ring). Otro curso titulado "Las buenas razones para esperar", recomienda a los jóvenes evitar las relaciones sexuales, las bebidas alcohólicas y las películas pornográficas.

El Departamento Federal de Sanidad difundía desde 1989 un folleto titulado Muchos jóvenes están diciendo: "No", donde se afirma entre otras cosas :"Las presiones vienen de todas partes...anuncios publicitarios, amigos, películas en el cine y en la televisión, videos, espectáculos, canciones y libros (...) Pero detente y piensa un momento. Realmente, ¿serás más popular, más maduro o madura, más deseable, si tienes relaciones sexuales?. Probablemente no. De hecho, tener relaciones sexuales podría hacer que tu pareja pierda el interés por ti. Lo que si es seguro es que, al tener relaciones sexuales, te vas a encontrar con problemas que no sabrás cómo resolver". Este folleto del Departamento de Sanidad formulaba una serie de preguntas para ayudar a los jóvenes a decir no en este tema, con sentido de responsabilidad; advertía que decir "no", no es tan difícil ni raro, y daba una serie de respuestas frente a presiones que se puedan presentar.

Los riesgos para la salud que se derivan de la promiscuidad juvenil también debería ser un factor que llamará a la responsabilidad a muchas personas. Muy poco se habla de estos riesgos: cánceres cervicales, abortos, esterilidad.... Se habla muchísimo más de los riesgos para la salud que tiene el tabaco, y poquísimo de los que tiene una iniciación sexual precoz. El doctor Brudanell, médico consejero de una clínica de abortos, en un artículo de 1980 en la revista Modern Medicine, en unos años en los que la fiebre por el sexo más grados había subido, se atrevía a decir cosas como las que siguen, cargadas de sentido común: "El precio que las adolescentes tienen que pagar por tener relaciones sexuales parece excesivo. Ha llegado el momento de decir muy claramente que es un error que las chicas de menos de quince años practiquen el acto sexual. Los placeres de la actividad sexual, incluidos la gestación y el dar a luz, podrán así ser disfrutados en sus años más maduros y libres de problemas ginecológicos adquiridos precozmente".

Por desgracia, sólo el personal médico motivado lee esas revistas, y ningún periodista se atreve a transcribir a la prensa popular un mensaje así de directo y sencillo. Y, menos que nadie, las revistas juveniles: no van a echar ese jarro de agua fría encima de lo que es su fuente principal de ingresos: la curiosidad sexual provocada.

No es un valor inasequible este de la responsabilidad. Aún entre personas con conductas peligrosas, siempre hay ratos de sensatez, y el instinto de conservación sigue estando ahí. El doctor Jorge Romero es especialista en VIH/SIDA del madrileño Centro Sanitario Sandoval, que tiene ya 50 años de existencia, y es siempre referencia obligada para las ETS en Madrid, especialmente en lo que se refiere a los grupos de mayor riesgo. El doctor aseguraba que :"La infección por VIH ha propiciado un cambio radical en las conductas de riesgo. La promiscuidad sexual ha disminuido, y muchas personas han reducido el número de parejas sexuales".(7) Hablando de las personas homosexuales también el doctor Romero asegura que: "Se ha comprobado que, si hace quince años la media de parejas distintas por año en el grupo de varones homosexuales era alrededor de 30. Ahora está alrededor de 10, y el descenso continúa.".

En Africa, donde más casos de SIDA se da, las circunstancia de los países son totalmente diferentes a Occidente, por ejemplo allí casi las únicas formas de transmisión de SIDA son la heterosexual y la materno-filial. Existe un programa realizado en Tanzania, Uganda y Zaire llamado "Acción Participativa" que después de un estudio profundo de las causas de la propagación propone un programa de actuación con los siguientes consejos llenos de responsabilidad :

  • Sugerir que se prohiba la costumbre de que el hermano del muerto herede a la viuda.
  • Animar a los hombres a hacer testamentos sensatos dejando sus propiedades a sus esposas e hijos.
  • Que lo líderes de los clanes insistan en que las parejas que vayan a casarse se hagan la prueba del VIH
  • Reuniones educativas de los clanes especiales para los jóvenes, a fin de ayudarles a evaluar las prácticas culturales y persuadirles de que se controlen en las discotecas, los bares y las ceremonias tradicionales de danza nocturna.
  • Pedir a los pacientes que lleven sus propias navajas de afeitar cuando consulten a un curandero tradicional.
  • Hacer esfuerzos para integrar los conocimientos sanitarios tradicionales con los médico-científicos.
  • Que los curanderos tradicionales acuerden emplear en sus clínicas a personas de ambos sexos, a fin de que los pacientes puedan ser tratados por alguien de su mismo sexo. Esto minimizará la práctica de que el curandero tenga relaciones sexuales con el paciente.
  • Friccionar con los remedios herbales en lugar de cortar la piel.
  • Limitar controlar y abolir las celebraciones que duran toda la noche y cerrar las discotecas a las 22 h.
  • Que los líderes de los clanes recomienden que cuando las ceremonias tradicionales deban durar toda la noche, ambos miembros de la pareja se vigilen mutuamente.
  • Intentar limitar las horas de bebida.
  • Que los hombres escolten a sus mujeres cuando vayan a recoger leña o a acarrear agua por la noche, o que las mujeres vayan en grupo, o que los hombres hagan a veces esas tareas en lugar de las mujeres.

 

Fidelidad, monogamia.

 

El desmesurado énfasis que han puesto la mayoría de las campañas anti-SIDA en la promoción del condón ha diluido un importante mensaje : el SIDA no representa un problema para aquellos que tienen una relación monógama con una pareja estable y no infectada.(8)

Los matrimonios fieles están a salvo del SIDA, ya que no es posible contagiarse de un cónyuge no infectado. En los países occidentales el riesgo de contagio de SIDA por relación heterosexual es aún bajo. Ciertamente al crecer el número de infectados, aumenta la probabilidad general de contraer el SIDA por vía heterosexual. Pero, para incurrir en ese riesgo, hay que caer en la infidelidad.

James York, un matemático que ha construido un modelo que simula la expansión del SIDA, ha podido detectar algunas diferencias entre la transmisión de VIH y la de otras enfermedades de transmisión sexual. Según los estudios de York, de principios de 1995, en el caso del SIDA es más peligroso mantener relaciones sexuales con diferentes parejas, de las que sólo algunas están infectadas, que hacer lo mismo pero con una sola persona también infectada. Al parecer esto es debido a que la transmisión es más fácil durante dos períodos: cuando la persona acaba de ser infectada por el virus VIH, y aproximadamente diez años después, cuando el sistema inmunológico empieza a ser afectado. De esta manera, la persona promiscua tiene una mayor probabilidad de contagiarse al tener relaciones con alguien que tenga SIDA en una de estas dos etapas, que aquella que mantiene una pareja estable aunque ésta sea portadora del virus.

La fidelidad, he aquí una de las soluciones contra el SIDA. Palabra que está marginada en esta cultura nuestra. Todo lo que suponga un pequeño compromiso, nos resulta en primera instancia rechazable. Troquelados, como estamos, por los anuncios publicitarios en los que se nos aconseja de no privarnos de nada, de piensa sólo en ti, diviértete a tope, etc...esas otras costumbres quedaron en desuso. El amor fiel, a lo "Love story" es presentado como una cosa de románticos, de nostálgicos, al fin y al cabo.

¿Es mucho pedir a personas casadas que no engañen a su cónyuge?. Ya se sabe que hay quien presume de tener un amante y se nos presenta esto como audaz, valiente ; poner los cuernos al otro se dice que es una "aventura". Pero aunque sólo fuera desde el punto de vista sanitario, ¿no vale la pena recriminar esas conductas?.

Muchas veces se han dado, y se están dando, casos en los que empieza a surgir el SIDA en un miembro de la familia, en otro, en otro..., y al final se descubre el origen. El primer contagio ocurrió hace años, cuando el padre de familia, hombre de negocios acostumbrado a viajar, pasaba alguna que otra noche en clubs de alterne. Después contagió a su mujer, y alguno de sus hijos también nació ya contagiado. ¿Qué se puede decir en estas ocasiones?, ¿qué nadie tuvo la culpa?, ¿qué nadie traicionó a nadie, y son cosas del destino?. ¿Es mucho pedir la fidelidad con el otro?.

A pesar de todo, hay quien se sigue escandalizando cuando se dan estos consejos. Los apologistas del condón se rasgan las vestiduras cuando ven que alguien recomienda algo distinto de sus productos. Así el profesor Rafael Nájera en un Congreso Español de Sexología –mejor público imposible-, criticaba que otras personas hablaran de castidad en vez del condón. Decía de un modo falaz que "la castidad no se lleva a cabo de una forma constante. Contra el SIDA, la castidad falla más que el preservativo". Lo realmente exacto es decir que la castidad sólo falla cuando no se vive, mientras que el preservativo puede fallar aunque se utilice. Por lo tanto, uno a dos en contra del condón.

También está comprobado que, a pesar de las insistentes campañas, el condón no se utiliza de modo constante. El propio Nájera alertó sobre "el resurgir tremendo" de la enfermedad que se está produciendo en Estados Unidos a causa del descuido en el uso del condón. "Hay que ser absolutamente constantes en la práctica del sexo seguro", predicó Nájera. Nada, ni una transgresión a la regla, aunque el empleo del condón vaya contra la tendencia más natural. Aquí la norma es no permitirse una excepción. Lo sorprendente es que se considere imposible que un hombre sea fiel a su mujer y luego se pretenda que no traicione nunca al condón. Pero ¿no es más fácil y más atractivo ser fiel a una mujer?.

En Febrero de 1987, el Congreso de los Estados Unidos llamó como experta a la Presidenta de la Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas sexuales, la Dra Theresa L. Crenshaw de San Diego, que afirmó :"Por razones de salud hay que abandonar el sexo casual y promiscuo (...)hay que insistir en la necesidad de resaltar la importancia del cambio de conducta. Es irresponsable la resignación ante la amenaza del SIDA, y limitarse blandamente a frenar un poco su expansión. Hay que decir a la gente claramente que debe evitar toda actividad sexual con cualquiera que no sea el compañero comprometido(...). La conducta sexual puede cambiar, pero no lo hará si no confiamos en ello, y no la recomendamos".(9)

La novena conferencia internacional sobre el SIDA en África, que se clausuró el 14 de Diciembre de 1995 en Kampala, constató la progresión de esta enfermedad en el África Subsahariana: hasta ese año había 11 millones de personas seropositivas –60% de los casos mundiales-, 7 millones con SIDA declarado y 2 millones de nuevos casos de contagio en 1994, la mayoría por transmisión heterosexual.

El análisis epidemiológico pone de relieve el contagio cada vez más frecuente de la población joven, sobre todo de mujeres jóvenes. De modo que el índice de seropositivos en varios países es mayor entre las mujeres que entre los hombres. "Para muchas mujeres africanas, el mayor riesgo de contaminación por el virus del SIDA tiene que ver con el comportamiento sexual de su marido o de su pareja habitual", dijeron los epidemiólogos reunidos en Kampala. "Las mujeres que tienen una relación de tipo monógamo no pueden generalmente protegerse de la infección cuando su marido no tiene un comportamiento sexual similar".

Combatir el SIDA en África significa, pues, cambiar la conducta sexual de muchos hombres, que con frecuencia tienen relaciones sexuales con distintas mujeres. Pero las políticas impulsadas hasta ahora de lo que se han preocupado es de distribuir anticonceptivos y de predicar el "sexo seguro". Nada de eso ha contribuido a promover entre los hombre el "sexo responsable". Y si antes eso podía ser una cuestión conveniente, con el SIDA se ha convertido en una cuestión de vida o muerte.

Para que muchas africanas puedan protegerse del SIDA, es preciso reforzar su posición en la familia. En este sentido, una alternativa verdaderamente avanzada es la que promueve la Iglesia en esos países. Y no sólo porque con su doctrina y su acción defienda la igual dignidad de marido y mujer, o porque con su trabajo educativo y sanitario esté en primera línea en la capacitación femenina en el continente. También por su doctrina sobre la regulación natural de la natalidad y su llamada al autodominio sexual y a la fidelidad matrimonial.

Si hay que cambiar en muchos países la tendencia a la promiscuidad, no parece que la condonmanía buen instrumento. Lo decisivo es el aprendizaje del autodominio en el ejercicio de la sexualidad.

Durante las fechas de la XI Conferencia Internacional sobre el SIDA en África que se celebró en 1999 en Kampala, Peter Piot declaró en una entrevista,(10) afirmó que la extensión del SIDA en África está ligada a los comportamientos, pues es una enfermedad transmisible, pero no contagiosa. Las políticas de empleo han conducido a un fuerte transvase de trabajadores a las ciudades ; son muchos hombres emigrantes a los que no acompañan sus familias, y "la diseminación del virus se produce en las relaciones sexuales con prostitutas". Tras décadas de campañas de la ONU monodireccionales pro-condón, que se revelan ineficaces, parece que se está haciendo la luz en las sesudas mentes de ONUSIDA. Su director general, Peter Piot, decía : "Ante la complejidad de factores, está claro que la respuesta no puede reducirse a la mera promoción del preservativo". Se precisan medidas de fondo y de mayor alcance, entre las que destacaba facilitar que las familias acompañen a los trabajadores que emigran.

Peter Piot dijo en el congreso celebrado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud que tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano (Diciembre de 1999), (11) que, "las iglesias y las confesiones religiosas tienen en el mundo una gran influencia espiritual, cultural y social. Se tienen que incorporar en todos los aspectos de la lucha contra el sida. Las necesitamos para dialogar y trabajar conjuntamente en la atención a los afectados, en la sensibilización social y también en la educación y prevención de la infección". Frases estas paternalistas, aunque de reconocimiento, y por otra parte, las iglesias desde el comienzo y como pioneras, se han incorporado a la lucha contra el SIDA, aunque muchas veces pisoteada su labor por la ONU.

La OMS, sin embargo, ha difundido mensajes a favor de la monogamia y en contra de la promiscuidad. En este mismo sentido se han pronunciado diferentes autores , (12) (13) que subrayan la necesidad de promover un cambio de conducta importante en el área sexual.

               

Todos los valores familiares son necesarios en la lucha contra el SIDA. Pocas son las películas de cine, ese gran instrumento de transmisión de valores o de contravalores, que resultan positivas y alientan a la fidelidad familiar. Al contrario, cuanto más experpéntico resulte el guión, cuanto más escandalosa, y más destructora, mejor, más premios recibe. En Marzo del 2000 Hollywood premió otra apología del tercer sexo y camina hacia la pederastia. Desgraciadamente, después del tercer sexo y el travestismo, la industria del cine, comienza a vendernos pederastia. American Beauty es la exaltación del amor de un hombre maduro por una adolescente vendido como si fuera el amor más puro, con esas cursis reflexiones mentales de mirones buenos y padres mentalmente encamados con las amigas de sus hijas. El escándalo no lo causa el hecho de que a un cuarentón le guste una quinceañera, sino la presentación del amor sublime como algo que sólo es sexo, es decir, el primer escalón de la entrega del ser. El truco consiste en presentar lo anormal como normal (es decir, lo que se atiene a la norma), para acabar considerando lo anormal como norma. Algo semejante sucedió con las campañas sobre los gays en el cine, ahora tenemos la obligación de considerar esas conductas normales, y si no, somos incultos.

La pederastia ha pasado de ser algo repugnante a algo vendible como el acabose del amor. Hay cantidad de autobiografías de pederastas que exhiben su vida privada; ya no se avergüenzan de su expolio de la inocencia infantil, sino que lo manifiestan como edificante ejemplo a seguir. Lo malo es que lo que diferencia al hombre del animal es la contención deseo, en uso de su libertad. Además, el hedonismo es un pecado que lleva en sí la penitencia. Si no se regula, en uso de su libertad el deseo, entramos en el círculo cerrado: un anhelo siempre creciente de un deseo siempre decreciente. Es decir, el paradigma de la tristeza. Esto ya lo descubrieron los epicúreos. Epicuro comenzó preconizando la búsqueda de todo placer, en cualquier cantidad, sin mezcla de dolor alguno, mejor, como antítesis del dolor. Su seguidores siguieron sus consejos, y se encontraron con que todo placer les aburría tanto, les provocaba tristeza.

Sam Mendes, el director de American Beauty, declaraba que había que acabar con la familia. Es lógico que le moleste la familia, esa célula de resistencia a la opresión donde rige la ley del amor, de la entrega, y donde, en consecuencia, a la gente se la mide por lo que es y por lo que puede llegar a ser, no por lo que aporta al grupo (que es lo ocurre de puertas afuera del hogar). Pero en sus declaraciones, el amigo Mendes es más sincero que en su película. Cuando habla muestra su verdadero objetivo: cargarse a la familia. En su cinta lo que expone es una familia destrozada. Y la estrategia funciona: figúrense si la familia será lo mejor de la sociedad, que su perversión acaba siendo el peor de los infiernos. La corrupción de lo mejor, la familia, es lo peor: la desgracia más absoluta

 

Continencia, castidad.

 

En muchos países de Occidente todo lo que suene a castidad está mal visto en los medios que conforman las opiniones dominantes. Parece como si fuera un pecado el hecho incluso de nombrar la palabra castidad. Declarar públicamente que las relaciones sexuales han de reservarse para el matrimonio y que los jóvenes deben aprender el dominio de sí, más bien que las marcas de anticonceptivos o condones, es exponerse a ser llamado retrógrado. Pero quizá las cosas están cambiando, o deben cambiar.

"La verdadera prevención frente al SIDA –recuerda Sgreccia- en el comportamiento y en la vida sexual es la continencia. La revalorización de la moralidad como fuente de bien para la persona y como medio para mejorar el equilibrio sanitario será un paso para guiar el bien individual y social".(14)

               

En 1989, en Italia, el Ministro de Sanidad Donat Cattin envió una carta a veinte millones de familias, junto a un folleto informativo, sobre las medidas para prevenir la enfermedad del SIDA. Según un sondeo que se hizo a continuación el 93% de las personas que la leyeron estaban de acuerdo con sus recomendaciones. En esa carta se decía por ejemplo, que :"para una persona sana, la primera regla aconsejable es atenerse a una existencia normal en las relaciones afectivas y sexuales". También el ministro en un momento dado citaba la castidad al menos por razones higiénicas : "Se puede ironizar sobre la castidad, pero está indicada por la OMS como la primera posibilidad de comportamiento de los seropositivos (...) No es posible prevenir la enfermedad y al mismo tiempo, practicar estilos de vida arriesgados. Quien afirma por ejemplo, la absoluta seguridad ofrecida por el preservativo, es desmentido por casi todos los expertos".

A partir de entonces este ministro no cayo nada bien a buena parte de periódicos. Les molestaba que este ministro combatiera el tabú creado por la mentalidad hedonista que cree que la castidad es imposible o antinatural.

Cada vez más programas de educación sexual ponen el acento en la continencia, también los impartidos por grupos no confesionales; ya se indicaron varios en el capítulo de educación sexual.

En la primera página del New York Times, (16-I-94) estos fenómenos merecieron la crónica, y sin ningún comentario desfavorable. El propio Bill Clinton ha defendido el mensaje contra las relaciones sexuales prematuras en sus visitas a escuelas de barrios problemáticos. En Estados Unidos han surgido muchas iniciativas para enseñar a los jóvenes a decir no. En vallas publicitarias se pueden leer mensajes que revelan cuál es la verdadera prevención del SIDA: "No te dejes engañar: el único `sexo seguro` es la continencia antes del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio". En esas campañas intervienen grupos no confesionales, o los dedicados a la planificación familiar, o organizaciones de izquierda. Actúan sin complejos, y con respaldo público.

Una serie de directrices o líneas de actuación se dan en esas campañas y cursos (180.000 alumnos en California recibían los cursos), y deben ser trasladables a todos los países occidentales :

  • Se ayuda a los chicos a resistir la presión ambiental.
  • Profesores jóvenes, un poco más mayores que los alumnos, enseñan a las alumnas a cómo despachar a los donjuanes.
  • clases prácticas en las que se dan argumentos y lenguaje de la calle.
  • explicar por qué es mejor no tener experiencias prematuras que acaban siendo experiencias amargas
  • Se explica a las chicas que es bueno cuando uno tiene un novio, dejar algo para el matrimonio, casi igual a como se deja para la boda el traje de boda, pues por muy bonito que sea, no se usa antes para pasearse por ahí.

               

En estos programas, la enseñanza fundamental es la continencia, más que la castidad, pues la finalidad expresa no es moral. La finalidad, ante todo, es detener la espiral de desintegración familiar, pobreza y fracaso escolar que la epidemia del sexo desencadena en los barrios pobres.

Los curso, los programas, deben dirigirse a la voluntad, a diferencia de los programas de sexología que suelen dirigirse a la bragueta, ni siquiera al cerebro.

El responsable máximo de la sanidad pública en el Estado de Virginia, Lance Morrow, en un artículo (Time, 2-X-95), recomendaba, sin ninguna autocensura mental, la continencia para evitar muchos problemas. Decía : " ¿Cómo evitar que la juventud norteamericana caiga en la espiral descendente, que no es sólo el conocido problema de los embarazos de adolescentes, y la desintegración familiar, y el SIDA, sino también la general degradación sexual norteamericana, la charca del ´ello´? (...) Podría funcionar un ambiente general de continencia, una cultura de la continencia". Las burlas que suelen provocar este tipo de declaraciones, trataban de justificarse alegando que semejantes consejos no lograrían nada. Los adolescentes no se abstendrán del sexo, como no lo hacen los perros callejeros. Lo más que se puede hacer es darles condones y confiar en que los usen. Y si no ... sólo queda un último recurso acudiendo a un abortero. Esta forma de pensar, y de actuar, repartiendo condones, proclama que la sociedad espera de los jóvenes que se comporten como animales, es una ofensa a la juventud.

La mentalidad de la continencia exige algo de moralidad. Hay que enseñar que cuanto más cedes a algo, especialmente lo malo –drogas, sexo irresponsable, violencia, música idiota, estupidez, conducción temeraria, malos modos, ira...-, más pierdes. Cuanto más te niegas, más ganas. Esto no es una moraleja barata, sino una valiosa verdad que en la última o en las dos últimas generaciones ha sido arrastrada por un torrente de porquería. Para un adolescente, la continencia supone seguridad y, por lo tanto, la libertad que le da el dominio de sí. La continencia es un medio para ver claro, una ventana a través de la cual es más fácil distinguir, entre otras cosas, a uno mismo y al prójimo.

La castidad es defendida por muchas confesiones religiosas, y está dejando de ser una palabra tabú. En el verano de 1994 se celebró en Washington un magno festival al que asistieron cientos de miles de jóvenes. Los lemas fueron por ejemplo: "El verdadero amor, sabe esperar", "esperar a la pareja que Dios ha previsto para ti". Los asistentes proclamaron públicamente su propósito de ser continente hasta el matrimonio. Las noticias de estos multitudinarios festivales no llegan a los telediarios de España, no interesa transmitirlas.

Son ya un buen número de ídolos de quinceañeros que anuncian que quieren mantenerse vírgenes y castos antes del matrimonio. La generación del 68, sus padres, no se lo puede creer. Ellos se batieron en aquél mayo de protesta estudiantil por lemas como «Haz el amor y no la guerra» o «La virginidad da cáncer, vacúnate». Hoy, sus hijos declaran sin complejos que es hermoso esperar hasta encontrar a la persona de tu vida. La revista «US Magazine»(15) publicó a principios del año 2000 una lista de jóvenes estrellas que han optado por vivir la castidad hasta el matrimonio. Entre los que anuncian con orgullo esta decisión se encuentra el jugador de baloncesto A.C. Green, de los Angeles Lakers, la joven tenista rusa Ana Kournikova, Leelee Sobieski, de 17 años, protagonista de la serie Juana de Arco, y Jonathan Jackson, también de 17 años, que actúa como «Lucky» en la serie «General Hospital». Enrique Iglesias, el cantante e hijo del mítico Julio Iglesias, se sumó esta declaración, pues quiere probar otros caminos que eviten a sus hijos la propia experiencia del abandono materno y paterno. El anuncio de Iglesias hijo, con récords de ventas en todo el mundo, ha sido tal vez la mayor sorpresa. Enrique declaró lo siguiente: «Soy virgen y quiero seguir así hasta el matrimonio, y cuando le menciones, por favor no lo hagas en tono de broma».

Aunque las cifras de precocidad sexual en todo Occidente no hacían prever un movimiento contracorriente semejante, los clubes de castidad van incrementando sus adeptos. El movimiento surgió en el seno de la iglesia baptista de Nashville (Tennessee), en 1993, cuando el reverendo Richard Ross celebraba la primera «promesa de castidad». En pocas semanas, decenas de iglesias baptistas, pentecostales, escuelas y comunidades de barrio seguían la idea y miles de chavales hacían lo propio. En pocos meses, surgieron grupos como «Las Mejores Amigas», «Escoger», «Chicas S.A», «Siguiente Generación». Las primeras defensoras de la idea fueron las jóvenes. Proclamar la castidad significa: la afirmación de la persona por encima de una determinada función o utilización, la reacción a una época de trivialización de la experiencia sexual, y el rechazo a unas relaciones tempranas que, por falta de previsión o información, desembocan en embarazos adolescentes no deseados, o en el hastío de una exacerbación del goce corporal.

Vallejo Nájera decía :"La educación en la castidad es sanísima y nos ayudó a superar los problemas de la edad. En cambio, la presunta libertad sexual que se predica ahora, esa sí que llena de pacientes la consulta del psiquiatra".(16)

El primer ministro británico, Tony Blair, según informó a principios de Agosto de 1999 desde Londres la agencia Reuters, exhortó a los padres de familia británicos a ayudar a encontrar un "nuevo objetivo moral" para sus hijos, tras informes publicados sobre dos niñas de 12 años que resultaron embarazadas. Blair dijo al periódico Observer en una entrevista, "que los chicos de 12 años o menos no deberían de andar en las calles en la noche y que sus padres deberían de enseñarles que las relaciones sexuales a esa edad no son buenas". Los padres de familia tienen que asumir la responsabilidad por sus hijos. Blair subrayó que "Necesitamos encontrar un nuevo objetivo moral nacional para esta nueva generación, (...) Causa consternación y debería ser un asunto de preocupación para todo el que cree en el futuro del país".

En Francia los jóvenes optan por la castidad. Aunque en Francia desde hace tiempo las actitudes hacia temas de moral sexual han sido locas, parece que los jóvenes del 2000 están rechazando la promiscuidad que han heredado de sus padres. Según un análisis de un estudio(17), los adolescentes están optando a favor de la castidad y en contra del sexo fácil, típico de la generación de los 70. Muchos esperan más tiempo antes de iniciar relaciones sexuales y además se esperaba que en el 2000 el número de matrimonios aumentará. Martinuk apuntaba que la reacción por parte de los que enseñan educación sexual y prevención del SIDA es curiosa. En vez de reconocer con gusto el cambio en las actitudes de los jóvenes, más bien lo consideran como resultado de la ignorancia sobre las "virtudes" del sexo seguro. Como consecuencia han convencido al gobierno de lanzar un nuevo programa de educación sexual para promover las relaciones sexuales. Martinuk observa que la castidad y la monogamia son los únicos medios seguros para disminuir los embarazos entre adolescentes y el Sida. Sin embargo, no son métodos aceptables por los expertos en "educación" sexual.

El artículo en el que se publica el estudio, observa que en Estados Unidos los jóvenes nunca han estado tan informados sobre el sexo seguro y tienen a su disposición multitud de métodos anticonceptivos. No obstante, el número de embarazos entre las chicas sigue siendo altísimo, y las enfermedades sexuales afectan a más personas.

Aunque la virtud de la castidad no sea consecuencia de una decisión personal vinculada a la dignidad personal, la necesidad acaba convirtiéndose en virtud. Por ejemplo, la agencia EFE informaba el 2-10-2001 que algunas comunidades de África Austral estaban recuperando antiguos ritos de castidad para conservar la virginidad de sus doncellas y frenar el avance del Sida, primera causa de mortandad en la región. Con tasas de contagio que en ciertas zonas superaban el 25 por ciento de la población y que en otras han reducido en veinte años la esperanza de vida, el área es la más castigada por el Sida en África, el continente con mayor número de enfermos. La tribu zulú, la más numerosa de Sudáfrica, ha reanudado así con periodicidad anual la celebración de sus tradicionales ‘festivales de las vírgenes’ para inculcar en las mujeres la abstinencia sexual hasta que se casen, a efectos de reducir los contagios del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), que causa el mal.

 

En la primera semana de Diciembre del 2002, se podía leer en el semanario estadounidense Newsweek , el incremento de la virginidad entre los jóvenes de Estados Unidos. "Permanecer castos hasta el matrimonio es la consigna de la nueva generación de adolescentes americanos", afirmaba la revista. En diez años, de 1991 a 2001, ha aumentado en un 10% el número de adolescentes estadounidenses que no han tenido prácticas sexuales. Este auge de la virginidad supone un gran avance en la lucha contra el Sida y otras enfermedades venéras, así como un freno al trauma del aborto sobre el que la sociedad va haciéndose cada vez más sensible. Estas iniciativas han recibido el espaldarazo del gobierno, que ha aumentado en un tercio el presupuesto destinado a programas de incitación a la abstinencia al comprobar que es el medio más eficaz de todos para combatir esas plagas.

Las causas de esta revalorización de la castidad, la virginidad y la abstinencia las muestra ,Newsweek a través de varios ejemplos. Para Alice, de 18 años y que se considera "feminista y cristiana practicante", la causa es su deseo de "conseguir una madurez emocional para asumir la intimidad y la familiaridad que implica una relación sexual".

Otra causa es el miedo de las jóvenes a quedar embarazadas y convertirse en "madres solteras". Layota, también de 18 años y procedente de un barrio problemático en el que, según Newsweek, "se ha producido una docena de muertes en lo que va de año", se niega a mantener relaciones sexuales debido a ese miedo, pero también a que "su vida sexual es una de las pocas cosas que puede controlar".

El ejemplo más curioso es el de Daniela. Con 20 años, esta joven ostenta el título de "Miss El Paso". ¿Sus motivos para permanecer virgen? "Por convicción religiosa y porque respeto los valores defendidos por mis familiares". En su opinión, "ser Miss El Paso no va en contra de mi decisión de permanecer virgen". Tampoco es menor cierto que la ciudad de El Paso ostenta el record de ser la población "donde la tasa de adolescentes embarazadas es la más elevada del país".

Que bueno resultan los ejemplos valientes. En una entrevista concedida a la revista canadiense The Interim en Julio del 2003, la cantante de rock cristiano y ganadora de varios premio Grammy, Rebecca St. James, destacó con orgullo su compromiso de llegar casta al matrimonio y destacó la importancia de alentar la pureza y la castidad entre los jóvenes.

St. James, que no se avergüenza de mencionar el tema de la castidad en sus multitudinarios conciertos, acaba de componer una canción sobre el tema de la castidad hasta el matrimonio titulada "Wait for Me" –"Espérame"- y ha escrito un libro con el mismo título.

El libro ha sido tal éxito de librería entre los lectores cristianos, que la semana pasada se lanzó una versión en tira cómica para facilitar la lectura de los niños.

"Donde sea que voy, siempre recibo una tremenda reacción favorable a todo este mensaje referido a la pureza sexual, incluso cuando lo he compartido en Europa, en lugares donde creerías que no serían tan reactivos", señaló St. James en la entrevista.

 

Educación de la juventud.

 

Ya se ha dicho mucho en capítulos anteriores sobre educación sexual, ahora, concretando a temas de SIDA podemos citar el siguiente trabajos :

"El SIDA y la educación de nuestros hijos" fue un manual realizado por Willian J. Bennett, Secretario de Educación Norteamericano, a principios de 1988, dirigido a los responsables de las escuelas . En él, y con un enfoque dominado por el sentido común, se proponían cuatro principios, con sus correspondientes líneas de actuación, para guiar a padres y educadores en su tarea de ayudar a jóvenes a combatir la enfermedad del SIDA. Estos cuatro principios los recogemos a continuación.

 

Ayudar a los adolescentes a formarse criterios morales claros. Los estudios muestran que los adolescentes que mantienen unos principios firmes de conducta personal y social corren menos peligro de contraer el SIDA, pues no suelen incurrir en actividades peligrosas. Habría que enseñar a los adolescentes la importancia de la autodisciplina y la responsabilidad personal, inculcándoles el sentido de la responsabilidad por los propios actos.

líneas de actuación :

- Enseñar que la continencia es una virtud

- Presentar la educación sexual dentro de un contexto moral.

- Hablar en favor de la institución familiar.

- Mostrar normas claras y específicas de conducta

2º. Dar buen ejemplo. Los padres y los profesores deben ser conscientes de que tienen una influencia real en la conducta de los jóvenes. Los adultos que intentan vivir de acuerdo con criterios morales, cuidan su salud y están comprometidos en una relación matrimonial monógama proporcionan a los jóvenes un ejemplo de cómo evitar el riesgo de contagio de SIDA.

Líneas de actuación :

- Enseñar los criterios morales mediante el ejemplo personal.

- Llevar una conducta acorde con las normas para la conservación de la salud.

- Enseñar con el propio ejemplo el sentido de la responsabilidad en las relaciones con los demás.

3º. Ayudar a los adolescentes a resistir la presión social que les induce a comprometerse en actividades peligrosas. La presión ejercida por los compañeros es una de las influencias más poderosas a la hora de empujar a los estudiantes hacia la promiscuidad sexual y el consumo de drogas. Además, los estudiantes mayores que ya están comprometidos en estas prácticas contribuyen a reforzar la idea de que la actividad sexual temprana y el consumo de drogas son lo normal. Los adultos deben contrarrestar estas influencias.

Líneas de actuación :

- Ayudar a los estudiantes a identificar las presiones negativas.

- Estar atentos al comportamiento de los adolescentes dentro y fuera de la escuela.

- Estimular a los estudiantes a dar buen ejemplo a sus compañeros.

- Ser capaz de tratar con competencia el tema de las drogas delante de los jóvenes

4º. Instruir a los adolescentes acerca del SIDA. Muchos jóvenes tienen todavía una gran ignorancia acerca del SIDA. Algunos adolescentes están en continuo peligro de infección debido a que realizan actividades de alto riesgo: relación sexual y consumo de drogas. Para prevenir la difusión del SIDA, los padres, las escuelas y la sociedad deben instruir a los adolescentes acerca de los riesgos de esta enfermedad. Un doble mensaje de responsabilidad y autodominio deben ser parte integral de toda tarea educativa en este sentido.

Líneas de actuación :

- Proporcionar los datos referidos al SIDA

- Impartir la educación sexual de manera que se recalquen las razones para la continencia, el autodominio y la responsabilidad.

- Hacer que la comunidad local participe en la educación sobre el SIDA.

- Enseñar los procedimientos para prevenir la drogadicción.

- Saber encontrar ocasiones adecuadas para hablar del SIDA.

En la educación está siempre el secreto de la solución a los grandes problemas. Como gran problema es el que los adolescentes en Gran Bretaña se inicien en el sexo a edad más temprana. Poca educación, y todo presiones son lo que reciben los adolescentes. En Gran Bretaña han publicado un estudio (18) acerca de las relaciones sexuales entre adolescentes, basado en una encuesta entre jóvenes escoceses de 24 escuelas públicas, sobre el tema de los adolescentes que inician la vida sexual antes de los quince años. Se analizó las respuestas de 7.395 jóvenes de los cuales la mayor parte tenían 14 años de edad, casi igualmente divididos entre chicos y chicas. El 18% de las jóvenes y el 15,4% de los chicos habían tenido relaciones sexuales. De ellos, el 32% de las chicas y el 27% de los chicos declararon que la experiencia había ocurrido demasiado temprano. Además, la quinta parte de las chicas comentaron que habían sufrido presiones para tener sexo por primera vez.

Otro dato, publicado por "The Times" (5/5/00), fue que las dos quintas partes de los adolescentes que empezaban a tener relaciones sexuales a esa edad tan joven, lo habían hecho bajo el influjo o del alcohol o de la droga.

Valerie Riches, del "Family and Youth Concern", comentó (19) que la situación refleja las malas condiciones morales y el declive de la familia en el país; entre los jóvenes existe mucha presión para iniciar relaciones sexuales, tanto por parte de sus compañeros como de los medios de comunicación. Además, los programas de educación sexual en las escuelas no ayudan, dado que enseñan los hechos biológicos sin ninguna orientación moral. Entre las chicas que provenían de familias rotas había mayor probabilidad de haber entrado en la vida sexual desde una edad muy temprana.

El presidente del Instituto Médico para la Salud Sexual, el médico Joe S. McIlhaney Jr. comentaba: "La juventud de Estados Unidos ha sido adormecida con un falso sentido de seguridad sobre la actividad sexual premarital, creyendo que, mientras usen el condón, estarán protegidos de las enfermedades de transmisión sexual". Apoyándose en un informe que había sido publicado en el verano del 2001, por parte del Instituto Nacional de Salud de USA decía que "no hay sexo seguro fuera del matrimonio". El instituto con sede en Austin, Texas, es un organización médica sin ánimo de lucro. "Con razón, una posición honesta en la investigación conduce a una única conclusión: el único modo realista para que una persona joven evite los riesgos de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no esperados es mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio", observaba McIlhaney.

 

JOKIN DE IRALA, profesor titular de universidad, doctor en Salud Pública, y jefe de la Unidad de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Navarra, también cree que la educación sexual pasa por la promoción de la abstinencia. Suyas son las siguientes consideraciones.

Acaba de aprobarse una ley en el estado americano de Nueva Jersey que da especial prioridad a la promoción de la abstinencia de relaciones sexuales en los programas de educación sexual en colegios públicos (Agencia ACI digital, 19-12-01). La ley insiste en que deben replantearse los materiales pedagógicos a fin de que siempre quede claro y contundente el mensaje de que la abstinencia de relaciones sexuales es la medida más eficaz y razonable contra los embarazos imprevistos y las enfermedades de transmisión sexual, auténticas epidemias de nuestro tiempo.

En el Estado Español, los mensajes que hemos ido oyendo en los medios de comunicación, así como los defendidos desde diversos grupos de presión social y órganos de gobierno han sido fundamentalmente del estilo de "póntelo pónselo", "contra el sida presérvate" o de anuncios donde se ve a una madre "amiga" de su hija que le pone un preservativo en el bolsillo antes de que salga. Estos mensajes no tienen nada que ver con la abstinencia, más bien por el contrario dan al público una falsa idea de seguridad frente al sida y los embarazos imprevistos.

El argumento que impera en la calle para justificar la exclusividad del mensaje del preservativo es fundamentalmente que "no es posible, realista, pedir a los jóvenes que se abstengan". Por otra parte, muchos dirán, siguiendo el antiamericanismo superficial que parece ser lo políticamente correcto en la actualidad, que dicha ley es fruto de lo exagerados y puritanos que son los americanos para todo.

El problema es grave, estamos ante epidemias de embarazos imprevistos y enfermedades de transmisión sexual sin precedentes, millones de jóvenes se quedan infértiles o adquieren el virus del papiloma humano que es el principal responsable del cáncer genital. Son enfermedades de transmisión sexual contra las cuales poco hacen los preservativos y no olvidemos que en diferentes países del continente africano la esperanza de vida es en la actualidad de unos 45 años debido al sida. Tenemos que valorar diferentes soluciones, pero debemos evitar discusiones populacheras como las que a veces se oyen en algunas tertulias radiofónicas con pseudoexpertos.

Podemos o no tratar el problema bajo el interesante punto de vista moral. Sin embargo, nunca debemos obviar la evidencia científica existente al respecto.

Lo indudable es que el mensaje que abunda en este país no tiene nada que ver con el mensaje oficial de otras autoridades sanitarias como la Organización Mundial de la Salud, donde se afirman tres recomendaciones y por este orden: 1) El único medio eficaz de prevención del sida es la abstinencia de relaciones sexuales. 2) En el caso de que esto no sea posible, que se tengan relaciones sexuales mutuamente monógamas con una persona no infectada. 3) En el caso de que los anteriores no sean posibles, informar de que el uso consistente del preservativo puede disminuir, aunque eliminar, el riesgo de transmisión del sida. Hay en la actualidad bastante evidencia científica que sugiere que es un error omitir este mensaje de la abstinencia: en primer lugar, los científicos están apelando a que este mensaje se introduzca de manera prioritaria en las escuelas (McIlhaney JS, Am J Obstet Gynecol 2000;183:334-9). En segundo lugar, en el congreso sobre sida celebrado en Durban en el verano del 2000 quedó muy patente la grave situación en diferentes países africanos. En Uganda, sin embargo, se ha conseguido disminuir mucho la incidencia de infección por el virus del sida a base de programas de educación sanitaria, apelando al retraso del inicio de las relaciones sexuales en los jóvenes y en contra de las relaciones sexuales promiscuas fuera de una pareja estable. Podemos señalar por último que las recientes revisiones de medicina basada en evidencias realizada por la prestigiosa fundación Cochrane (especializados en realizar revisiones críticas de toda la evidencia científica que existe sobre un tema determinado) indican claramente que el preservativo disminuye la probabilidad de infección por el virus del sida en un 80%, lejos de ese 100% sugerido por nuestras campañas que a la vista son claramente engañosas (Weller S, Davis K, Cochrane Review, Issue 4, 2001).

Con todos estos datos, que cualquiera puede consultar, no podemos menos que preguntarnos cómo es posible que nuestros jóvenes, y nosotros todos, seamos capaces de abstenernos de dormir si queremos jugar un partido pronto por la mañana, abstenernos de ver la televisión si queremos aprobar un examen, abstenernos de una dieta que nos apetezca para mantener la línea o incluso de no comer en una huelga de hambre para defender un ideal, y sin embargo no sea posible hablar de abstinencia en la sexualidad. Quizás debemos examinar con más detenimiento las experiencias en otros países (como el ejemplo de Uganda o la nueva ley norteamericana antes citada) para valorar en qué medida nos puedan ser útiles al menos algunas de las decisiones que se están tomando. En realidad, la juventud actual está claramente engañada y en consecuencia no pueden ser plenamente libre en el campo de la sexualidad. Hasta que no se les informe claramente de que la abstinencia es la mejor garantía que tienen contra estos problemas y hasta que no se les informe de que el preservativo solamente reduce el riego de transmisión en un 80%, no podemos hablar de auténtica libertad de elección.

 

Fuera prejuicios amoralistas.

 

Un falso prejuicio en la lucha contra el SIDA es que todos estos valores expuestos, que se tratan de retomar para luchar contra el SIDA, no deben ser asumidos por el Estado; en todo caso -se piensa- que sea cosa de particulares, de Fundaciones, de ONGs, de la Iglesia. Y es un falso prejuicio, al que conduce , entre otras razones, una mal entendida idea de aconfesionalidad del Estado, ya que el Estado -dicen- debe velar por la salud pública, cosa que debe hacerse de una manera exclusivamente cientifista. Que no se asusten, el término moral procede del término costumbres. ¿Es un tabú la moral?. No pueden hablar de moral las personas que trabajan para el Estado?.

En Estados Unidos, en 1987, hubo unas noticias de prensa en las que quedaban en evidencia las personas que para unas cosas aprueban cierta moralidad, cierta rectitud, y para otras cosas no la aprueban. El Ministerio de Sanidad norteamericano lanzó una campaña de prevención del SIDA, -como se ha explicado-, basada sobre todo en la educación sexual en la escuela. El plan hacía hincapié en proporcionar a los jóvenes toda la asistencia posible para evitar un comportamiento sexual que les exponga al contagio. Se trataba de inculcar unos valores que reforzaran lo que es el remedio más seguro: la abstinencia y la fidelidad conyugal. El mismo presidente entonces, R. Reagan dijo en el Colegio de Médicos de Filadelfia: "que la educación sexual no debe ser concebida como un proceso físico, mecánico, sino que debe ser impartida a los estudiantes junto con la instrucción sobre los valores morales.(..) No se trata de explicar a los jóvenes cómo hacerlo, sino de ayudarles a comprender que no deben hacerlo.(...) Después de todo, ¿acaso no es verdad que, en la prevención del SIDA, la medicina y la moral imparten la misma lección?". Inmediatamente surgieron las críticas. ¡Moralismo!, gritaron. La prevención debería tener, para los críticos, un enfoque estrictamente científico. Y claro, el enfoque científico se reduce a aumentar los beneficios en la venta de condones. Parece que les irritaba la idea de tener que rehabilitar la moderación, al hacerse la necesidad virtud.

En esas mismas semanas se había producido un escándalo a nivel de embajadas. La KGB sirviéndose de encantos femeninos había logrado penetrar y descubrir secretos de la embajada de EE.UU. en Rusia; habían "distraído" la atención de aguerridos marines norteamericanos que la custodiaban. A los marines les habían enseñado karate, y habían hecho prácticas de tiro. Pero quizá nadie les había adiestrado en técnicas de defensa personal contra ataques difíciles de resistir, como la seducción femenina. Hasta la gente más permisiva, se rasgó las vestiduras con el escándalo de los marines. A Moscú, decían, se manda gente avezada que no se deja encandilar, y a ser posible, con su mujer del brazo, para alejar tentaciones. Resulta curioso observar que en este caso si que reconocían que castidad rima con seguridad, y que la fidelidad conyugal corre pareja a la fidelidad patria.

Y hablando de soldados, recordemos el asunto más reciente de las denuncias realizadas por UNICEF, a finales de 1996, acerca de que los soldados de la ONU han promocionado la prostitución infantil en sus misiones "humanitarias" por muchos países del mundo a los que han acudido. Se dieron casos de niñas incluidas en este comercio, inválidas por explosiones de minas. También es bien conocido en algunos países africanos, que han sido los soldados africanos de la ONU los que han ido colaborado en la transmisión de la enfermedad de un país a otro. Es este otro tema parecido en el que rotundamente hay que decir que sí, que se debe pedir a los soldados un comportamiento ético allí donde vayan.

Pero estos consejos no sólo provienen de presidentes republicanos como Reagan, sino de presidentes demócratas como Bill Clinton. A pesar de su tortuoso pasado, parece que los años, las responsabilidades familiares, o políticas, imponen un poco de cordura. En Febrero de 1996 Bill Clinton se reunió en la Casa Blanca con los representantes de las cadenas de televisión norteamericanas- que vienen a ser la fuerza cultural más poderosa del mundo-, para debatir cómo lograr una programación apta para menores. En vísperas de la reunión, los medios de comunicación audiovisuales se adelantaron a los deseos del presidente aceptando una propuesta suya para introducir un chip en los aparatos de televisión que permita identificar y evitar los programas que contengan escenas de violencia o sexo. Los medios de comunicación son conscientes de que esto supondrá un trabajo titánico y complicado para las cadenas, que tendrán que establecer un sistema detallado de calificación moral de sus productos, como el que ya funciona en EE.UU. con las películas.

"les he pedido que vengan a la Casa Blanca para hablar de nuestra responsabilidad común en ayudar a los niños y a las familias", dijo Clinton al abrir la reunión en la que participaban entre otros, Robert Murdoch, Ted Turner, y los directores de las cadenas ABC, CBS, y NBC. Clinton se pronunció a favor de la abstinencia sexual entre los jóvenes, y lanzó llamamientos a los adolescentes para que resistan la tentación de fumar y traten de presionar a los adultos para que dejen el vicio, entre otras iniciativas.

En 1995 Clinton condenó con indignación una campaña publicitaria del diseñador Calvin Klein, que presentaba a adolescentes en poses demasiado sugerentes. Un tribunal decretó posteriormente que la campaña era inconveniente. En el caso de la televisión, Clinton lanzó una campaña de concienciación sobre la violencia y el sexo en la televisión, del mismo modo que el republicano Robert Dole, aspirante entonces a la Casa Blanca, criticara a Hollywood y sus costumbres decadentes.

Otro caso venido de Estados Unidos, y que refleja la hipocresía de las personas que rechazan argumentos morales, pero luego quieren imponer otra moral, es el de Liz Taylor, que se ha metido a moralista. Cuando recogió unos dineros en España con motivo de la concesión de un premio, en 1992, se dejó caer con estas frases : " No queda tiempo para sermones moralistas. Hemos aprendido por las malas que la distribución gratuita de preservativos y jeringuillas evitan nuevos contagios". Afirmó algo que los datos desmientes, el contagio sigue creciendo, aunque este autoengaño es comprensible sabiendo de qué industria del cine procede, y de cuántos compañeros ha gozado. En el mismo discurso, ella lanzó su moral. Advirtió de los prejuicios que hacen discriminar a los enfermos de SIDA, reclamó que se cuide a estos enfermos con solidaridad y compasión, pidió que los dirigentes políticos impulsen la lucha contra el SIDA, y a los científicos a colaborar entre sí. Es decir, un sermón moralista para que todo el mundo cambie su actitud ante la enfermedad. Bueno, todo el mundo no: no hubo ninguna llamada a que quienes corren más riesgo, por la drogadicción o la promiscuidad sexual, adopten una conducta más responsable. Ya se sabe: los sermones son "moralistas" cuando propugnan algo que no se quiere oír.

No es infrecuente, que como Liz Taylor, otros artistas del espectáculo se sumen a campañas contra el SIDA de una o de otra forma. La intención puede ser buena, pero hay que ser crítico. Somos capaces de imaginar una actuación de Ana Belén y Víctor Manuel, en beneficio de la lucha contra el SIDA, en la que cantaran una de sus canciones: "¡Contamíname!". La letra dice eso de "¡Contamíname!, mézclate conmigo ...".

Si nos dejáramos llevar también por esa supuesta asepsia que -según algunos- deben tener las campañas, se debería impedir al Estado organizar campañas contra el consumo de tabaco, porque eso mismo dice la moral en tanto que perjudica la salud. El Estado debería limitarse a aconsejar el uso de boquillas o filtros que conducen a menos riesgo. Todo esto sería absurdo.

John P. Foley decía que "Aún desde el punto de vista de la salud pública, los medios de comunicación -y con más razón aún si son del Estado- deberían promover la abstinencia, la castidad, y las relaciones sexuales estables".(20)

Sin embargo, la realidad es que el Estado, al promover campañas de pro-condón organizadas bajo la bandera del "sexo seguro" y que conducen, en la gran mayoría de los casos, a un uso irresponsable de la sexualidad, se ha convertido, de hecho, en un cómplice de muchas conductas sexuales degeneradas y en un importante difusos de enfermedades como el SIDA. (21)

Las actuaciones de los estados suelen carecer de aspectos morales en su mensajes, en aras de una falsa neutralidad. Tolerando, por ejemplo, conductas y "derechos" de los homosexuales, está reconociendo, sin decirlo, que fuera esa, otra forma válida de sexualidad. G. Gottier decía que "Esta inhibición legislativa -o trato de igualdad para situaciones desiguales -, no significa ser neutral, sino cómplice del desorden moral, y por lo tanto de la difusión del SIDA."(22)

Se ha tocado en este momento un punto o una acusación muy seria: se puede acusar a las autoridades de ser culpables de la difusión del SIDA. Así pueden apoyar esta tesis temas tratados en capítulos anteriores, pues el Estado realiza unas campañas inútiles y contraproducentes, y por otro lado omite educar y sembrar valores sociales entre los ciudadanos. No es que hayan repartido el virus por la calle, y que agentes del Estado se encarguen de contagiarlo deliberadamente de unas personas a otras; pero, si su actuación consiste en crear el campo de cultivo donde todos estos gérmenes pueden crecer y multiplicarse, también es claramente culpable esta actuación.

No solamente el Estado, sino que muchas personas o asociaciones le siguen el juego. Por un lado, se colabora de buena fe con la atención a enfermos de SIDA ; pero, ¿que diríamos a alguien que achica el agua de una embarcación a punto de hundirse, y no trata, lo primero, de taponar las vías de entrada de agua?; o, ¿qué le diríamos si vemos que es él mismo, con sus pisadas, el que está creando esas vías de acceso del agua?. Le diríamos: mejor, no se mueva usted.

Se hacen grandes campañas contra el tabaco, contra el alcohol, los accidentes de tráfico, y poco más; pero ya contra la droga se duda, y se piensa que cada uno es muy libre de esclavizarse, "tú decides" dicen los lemas. Con la prostitución,..., todos los locales que se quieran abrir que se abran, así disminuye el paro. Y no digamos contra el desorden sexual, resulta mal visto criticarlo. Un delito que aún parecen mantenerse en pie es la violación. No violes a nadie sin su permiso, parecen decir. Con los niños, no está bien visto, hoy por hoy, abusar. Pero, por lo demás, haz todo lo que te salga del más puro instinto animal, incluso utiliza la técnica, en sex shop te damos ideas.

Los jóvenes hemos heredado un mundo hipócrita, a tope de droga, corrupción y sexo, no lo queremos: no somos conservadores.

La revalorización de la moralidad como fuente de bien para la persona y como medio para mejorar el equilibrio sanitario será un paso para guiar el bien individual y social. No hay nada que de menos gastos problemas a la Sanidad Estatal que una familia estable, con hábitos de limpieza, etc.

La sociedad en la que vivimos, aunque no queramos reconocerlo, es muy individualista. Basta oír en las noticias de que por una discusión de tráfico un hombre ha asesinado a una mujer apaleándola y obligándola a tirarse a un río por el puente, ante la mirada expectante y abstencionista de 40 personas, o que una mujer mata a un hombre por robarle la cajetilla de cigarrillos, para comprenderlo todo. Se habla mucho de solidaridad, pero, o no se vive, o cada uno la vive a su modo si es que beneficia vivirla.

¿Importa la salud y la educación de los hijos?, ¿Importa el futuro de prostitutas, drogadictos y homosexuales?. Pues si de verdad nos preocupa la salud de nuestros hijos, se debe invertir el dinero en programas que fomenten la abstinencia o la disminución sexual entre los adolescentes; si de verdad nos preocupa la suerte de las prostitutas y de los homosexuales, debemos concentrar toda nuestra energía y todo nuestro dinero en programas que les demuestren que su género de vida no es sano, y debemos apoyar además programas de rehabilitación. En esta forma opinaba también Rebecca Hegelin en un artículo en el periódico USA Today

El cada vez más frecuente problema de la violencia sexual es otro tema, que de forma semejante al SIDA, se dispara después de décadas en las que ante la diosa libertad se sacrifica todo. Pero, el cuerpo social acaba diciendo basta ya, y no por problemas de conciencia moral, sino por orden o salud social. Japón, país poco sospechoso de cristiano, está cambiando su posición respecto a la violencia sexual, pues sabe de dónde procede. Según noticias de agencia (23) (19-2-2000) titulares de revistas o anuncios más o menos sexualmente explícitos han sido muy comunes hasta ahora para anunciar las revistas semanales para hombres ; sin embargo, ya los periódicos y las compañías ferroviarias han comenzado a restringir y hasta prohibir estos anuncios: una señal de grandes cambios en Japón, antes prácticamente ciego a las manifestaciones machistas y sexualmente ofensivas. "Ya no se puede hacer impunemente lo que se hacía antes. Ya no es aceptable", decía Miiko Kodama, una profesora de estudios de la mujer y los medios de difusión en la Universidad de Musashi de Tokio.

El periódico de más venta de Japón, Yomiuri Shimbun, anunció sorpresivamente el 4 de enero del 2000 que no publicaría más los anuncios de semanarios a causa de su contenido sexual ofensivo. Otros grandes diarios imitaron a Yomiuri y abandonaron los anuncios o pidieron a las revistas que los suavizaran. Las compañías ferroviarias pidieron también a las revistas que cambiaran su lenguaje, explicó una portavoz de la principal firma de trenes subterráneos de Tokio. "La gente se queja de las palabras obscenas en sus mismas narices".

Los escándalos de abusos sexuales, las denuncias etc. estaban aumentando sin para en Japón. Por ejemplo en 1998, la unidad de Mitsubishi Motor Corp. en Estados Unidos fue obligada a pagar una suma de 34 millones de dólares de compensación por una demanda de acoso sexual presentada por empleadas. En Japón están reconociendo las autoridades que estas revistas y anuncios promueven el acoso sexual. El portavoz del Yomiuri, Tsunekazu Momoi, dijo: "La sociedad japonesa ha cambiado y las normas son ahora más estrictas en asuntos como el acoso sexual". El periódico consideró que la decisión era necesaria aunque dejara de ganar algunos cientos de millones de yenes anuales por los anuncios. La nueva actitud de Japón surge de leyes más estrictas y un cambio lento del comportamiento, tanto de los hombres como de las mujeres.

Aunque la lucha contra la promiscuidad sexual venga exigido hoy por razones de salud, todavía hay reticencias para lanzar un mensaje de connotaciones éticas. En unas declaraciones a finales de 1997, el director de ONUSIDA, Peter Piot, respondiendo a la pregunta de si las sociedades con "valores sociales conservadores" eran más seguras en lo que se refiere al SIDA(24). "Si, respondía, Ciertamente, si todo el mundo practicara la abstinencia o la monogamia, un virus como el VIH no tendría ninguna oportunidad. Y añadía, Pero mi trabajo no tiene que ver con la moral. Se trata de proteger al público y a los individuos contra la infección ; y asegurar que los infectados y enfermos tengan una buena calidad de vida y no sean discriminados". Pero, ¿a qué se puede apelar, si no a la moral, para defender la no discriminación de los enfermos de SIDA y el elevado gasto que exige su atención ?. Por un lado no quiere saber nada de moral, y por otro aplica y exige moralidad. A lo que no debería haber apelado es a razones de eficacia. Pues si se considera imposible que un hombre sea fiel a una mujer, ¿es más realista pretender que no traicione al condón bajo ningún concepto?. No sirve Peter Piot de director de ONUSIDA, tiene demasiados prejuicios mentales.

El secretario general, Kofi Annan, cada día más domesticado por el lobby feminista radical del que se ha rodeado, también tiene prejuicios para cualquier cosa que le suene a moral religiosa. El documento base de la Conferencia Internacional sobre el sida que se celebro en Junio del 2001 en la ONU generó la correspondiente polémica. Esta vez fueron muchos países islámicos los que no querían ver pisoteados su principios de moralidad pública. El embajador egipcio en la ONU, Ahmed Aboulgheit, le comentaba a los periodistas que el documento "encajaría bien en una película pornográfica: lean y disfruten".

La conferencia trataba de crear un fondo de dinero para combatir el sida y a la vez comenzaba insultando a los aportantes que no piensan como la mayoría: "en algunos países existen leyes que criminalizan algunas formas de relación sexual consentida entre adultos, como el adulterio, la fornicación, el sexo oral o la sodomía". No entiende la ONU que la moral no criminaliza, simplemente denuncia aquellos comportamientos que atentan contra la ley natural. Por ejemplo, el adulterio ; una cosa es que no se meta en la cárcel al adúltero y otra que el sentido común, la moral, considere que el adúltero ha faltado a su compromiso de fidelidad con la legítima o el legítimo. Kofi Annan no sabe eso, y por eso, afirma, en su campaña de cómo hacer amigos, que "no podemos luchar contra el sida haciendo enjuiciamientos morales o rechazando encarar realidades incómodas". Aquí lo único que resulta incómodo es recordar a quien no lo sabe o a quien, siguiendo las tesis de Annan no lo considera, que la promiscuidad sexual puede acarrearle enfermedades.

Solidarios con las personas y solidarios con la verdad. ¿Es que no puede caer en la cuenta Kofi Annan de que ocultando una y otra vez que la promiscuidad sexual o las relaciones homosexuales provocan sida lo único que se consigue es expandir el sida? Parece que su cruzada contra la moral es más importante para él que terminar con la pandemia. La moral, en este caso, como en muchos otros, es la medicina preventiva contra el sida. La moral también dice que hay que ayudar a los infectados, sean o no culpables de su enfermedad, y existe el dato de que personas o instituciones católicas atienden al 25 % de enfermos de sida de todo el mundo. Y eso también es moral, moral y medicina. Porque la moral no es coerción, sino liberación.

Pero, el dogma de Annan consiste en rechazar cualquier objetivación moral por muy demostrables que sean las consecuencias de su incumplimiento. Annan es un dogmático, un dogmático del relativismo. Y da la impresión de que por ese camino, que pretende imponer un mundo amoral, mera solidaridad sin verdad, difícilmente logrará una arquitectura de los derechos humanos consensuada por la mayoría.

 

 

(1) Blower S, McLean A. Prophilactic vaccines, riks behavior change, and the possibility of eradicating HIV in San Francisco. Sience 1994 ; 265 :1451-4

(2) Higuera G., Ética y Sida, pág. 6.

(3) Diario Médico 3-10-1999

(4) Conferencia sobre planes de prevención y epidemiología, en el simposio "Manejo y cuidados clínicos de pacientes con infección por VIH", organizado por el Centro de Estudios Sociales Aplicados (CESA), bajo el patrocinio de Abbott Laboratories, el 15 de Noviembre de 1996 en la sede de la Embajada de Francia.

(5) Lavín G.C., Campaña anti-sida, se miente al ciudadano,en "La Rioja", Logroño, 7-XI-90.

(6) KANGA, J.B., SIDA : Causas, remedios, propuestas. "Dolentium Hominum" 1995 ; 29 : 58.

(7) Revista mensual "VIH :I+T " Junio 1997. Labotarorios Abbot

(8) KOOP, C.E., Physician Leadership in Preventing AIDS. JAMA 1987 ; 258 (15) : 2111.

(9) Goldsmith M.F. "Sex in the age og AIDS calls for comdon sense" JAMA 257:2261-2266, 1987.

(10) Le Monde 14-IX-99

(11) Diario Medico 24-3-2000

(12) Quinn T. Population migration and the spread of types 1 and 2 human inmunodeficiency viruses. Proc Nati Acad Sci USA 1994 ; 91 :2407-14

(13) Frerichs R. Personal screening for HIV in developing countries. Lancet 1994 ; 343-. 960-2.

(14) "Los problemas derivados del sida", en rev. Medicine e Morale, 1987.

(15) Agencia Zenit, Madrid 21-2-2000

(16) J.A.Vallejo-Najera " La puerta de la esperanza"

(17) Susan Martinuk publicado en el "National Post" (31/1/00)

(18) Estudio, publicado en el "British Medicial Journal", The Guardian 5-5-2000

(19) "Conservative News Service" (10/5/00)

(20) John P.Foley. El sida y las comunicaciones sociales. Actas IV Conf.Inter.Sida pg.186.

(21) Card. Zoungrana, "El sida, aproximación pastoral", Actas IV Conferencia Internacional sobre el sida pg.25

(22) G.Gottier "sida:¿un signo de los tiempos ?. Actas IV del Congreso Internacional sobre el sida.

(23) Reuters (Tokio), 19-2-2000, reproducido por CNN en español 20-2-2000

(24) Newsweek, 24-VI-97