|
Valores humanos Valores humanos contra el SIDA Después de un viaje al África subsahariana,
David Brooks escribía en "The
New York Times" (12
junio 2005) que la lucha contra el sida no se puede ganar sin cambios de
conducta que vienen favorecidos por convicciones religiosas Brooks señala que si bien el tratamiento contra
la infección es un problema técnico, la prevención no lo es. "La
prevención tiene que ver con un cambio de conducta. Se trata de llegar al
corazón de la gente en sus momentos vulnerables -cuando beben, cuando se dejan
llevar por la pasión- y moverles a que cambien la conducta que apenas han
cambiado bajo una amenaza de muerte". "Hemos
intentado cambiar la conducta, pero lo hemos intentado sobre todo con medios
técnicos para prevenir la extensión. La información sola tampoco basta. La
mejora económica es también necesaria, pero insuficiente. La crisis del sida
necesita ser abordada con otro lenguaje, dice Brooks.
"La crisis del sida tiene que ver con el mal. Tiene que ver con pequeñas
bandas de depredadores que conscientemente infectan a mujeres sin que les
importe nada. La crisis del sida tiene que ver con la inviolabilidad de la
vida. Tiene que ver con gente que subestima tanto su propia vida que le parece
que una conducta arriesgada carece de importancia y que acepta la muerte de
modo fatalista". La
crisis del sida tiene que ver con muchas cosas ("confianza, miedo,
debilidad, tradiciones, tentación"), ninguna de las cuales puede ser
abordada desde fuera. "Debe ser abordada con el lenguaje del deber,
anclando la conducta en un conjunto de ideales trascendentes y de fe. Este es
un lenguaje que no suelen hablar los gobiernos y las organizaciones de ayuda
humanitaria. Es un lenguaje que debe ser hablado por gente que pone en conexión
palabras como fidelidad y abstinencia con algún credo más amplio.”
El goza de todo el dinero que pida
para investigación del sida, medicamentos y medicinas, pero viendo cómo la
población se contagia como conejos, se planteó que la lucha debe estar en la
educación. El reto es hacer a los hombre más humanos,
con los valores que la educación consigue trasmitirles. No hay que apostar simplemente por el
descubrimiento rápido de una vacuna, es más necesaria la necesidad de promover
un cambio conductual importante en el área sexual de muchas sociedades. A modo
de ejemplo, un estudio realizado en San Francisco ha alertado que de no
producirse una reducción considerable de las prácticas de riesgo en gran parte
de la población, aunque existiera una vacuna profiláctica, la epidemia
continuaría creciendo .(1) Todos hemos oído aquello de que
prevenir es mejor que curar, pues en el caso del SIDA, prevenir no es simplemente
mejor que curar: es la única cura. Para el caso de una enfermedad mortal y no
curable, es necesario prevenir con total seguridad, no vale una prevención
parcial. Desde el punto de vista epidemiológico, la prevención más eficaz es
cuando se aborda en los primeros estadios, más que en los últimos a través de
condones y jeringuillas estériles. Por lo tanto conviene actuar en "el
proceso de producción de la enfermedad", luchando para que no crezcan las
prácticas de riesgo, y los grupos de riesgo. Si los grupos de alto riesgo no
disminuyen y no varían su conducta, nadie puede asegurar que la enfermedad será
erradicada y que la difusión del SIDA disminuya, ya que mientras persistan los
comportamientos que favorecen la transmisión, habrá un aumento de los infectados
y un crecimiento de la enfermedad. En las líneas anteriores se deja
expuesto un concepto claro: la prevención primaria. Esa es la prevención
realmente eficaz. Cualquier médico, tratándose de otras enfermedades, aconseja
a sus pacientes realizar una prevención primaria. Si alguien tiene una úlcera
de estómago, le dirá que no tome comidas fuertes, para que no sea necesario
después aplicar medicinas para que el estómago soporte aquella comida. Si
alguien es proclive a coger faringitis, el médico le dirá que no debe fumar o
exponerse a respirar aire frío, o ¿acaso hay sprays
protectores de la faringe, para que así el paciente pueda realizar cualquier
imprudencia con menos riesgo?. Si a un paciente le
afecta mucho el tabaco para sus bronquios, el médico le aconsejará que deje de
fumar o al menos reduzca mucho el número de cigarrillos. Todos estos consejos
forman parte, o son consecuencia, de la aplicación de la prevención primaria,
es decir, se actúa en el primer proceso de riesgo de contraer la enfermedad. Esta
es pues, la auténtica prevención ; las
prevenciones posteriores ya hemos visto todos los defectos que poseen. Se hace necesario un gran esfuerzo de
reflexión a nivel internacional que revalúe las causas profundas de esta
patología social que es la drogadicción, así como redefinir el papel que la
sexualidad ocupa en la realización del ser humano. Una sexualidad
indiscriminada, a cualquier precio, sin puntos de referencia, desajustada de
otras facetas básicas de la persona, convierte al hombre en animal inferior con
una existencia patológica. Con el SIDA no nos encontramos sólo
ante un problema estrictamente sanitario, como parecen entender algunos,
también es un problema ético. En este caso, es "La consecuencia de un
abuso práctico de la sexualidad en modalidades incorrectas de frecuencia y
lugar, y en sus combinaciones con circunstancias de drogadicción o
promiscuidad".(2) Pero el capítulo de la prevención no
es sencillo, pues se trata de una enfermedad del comportamiento. Además de la
investigación, las otras soluciones al SIDA deben venir de mano de la educación
sanitaria, de la educación sexual, y de la transmisión de una serie de valores
humanos como la responsabilidad personal que motive a las personas al rechazo
de drogas y de otras conductas de riesgo. Es una labor lenta, pues los valores
no se adquieren en un instante en un pack de
supermercado o farmacia, sino que se adquieren después de décadas de paciente
educación. Y la mejor forma de prevenir, de educar comportamientos, es comenzar
por llamar a las cosas por su nombre, por decir las cosas claras, sin dobles
interpretaciones, aunque nos ganemos los abucheos de muchos que no quieren
oírlo. De George Orwell es
la frase de : "Hemos caído tan bajo, que
atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber primordial de todo
hombre inteligente". Imaginamos la sociedad dentro de 50
años como lo que es ahora respecto a otras epidemias que como el cólera, tifus,
etc. diezmaba las poblaciones, y fueron vencidas. Esas epidemias fueron vencidas
gracias a la investigación pero sobre todo gracias a la limpieza. Cuando
rectifiquemos un tanto los actuales hábitos peligrosos respecto al SIDA, y la
investigación avance, habremos ganado al SIDA. Pero si no lo hacemos y el virus
VIH se revela como infalible ante cualquier persecución, pues gracias a su
mutabilidad supera todas las barreras, entonces estamos perdidos. La revolución sexual ocurrida en las
últimas décadas ha llevado desgraciadamente a un cambio de planteamientos y
perspectivas de muchos considerados expertos. Conductas que han llegado a ser
aceptadas por algunos adultos en privado, son propugnadas ahora para los niños.
Quienes actúan de esta manera deberían darse al menos cuenta que lleva tiempo
hacer de un niño un adulto; y que los hábitos que no tienen obvias
consecuencias trágicas para los adultos, suelen ser mal entendidas y llevadas a
la práctica más irresponsablemente aún por jóvenes inmaduros.
No nos fijemos en el sentido
peyorativo que se le da a este término desde el punto de vista político: está
mal visto abstenerse de votar. Tampoco vamos a reducir la palabra al sentido
que se le da con respecto a la bebida: abstemio es no probar el alcohol.
Abstención puede significar muchas cosas más :
abstenerse de agredir a alguien, de robar, de discriminar, o abstenerse de la
droga. Para el tema de la droga como medio
de transmisión del SIDA, hay que decir que sí, que vale la pena ser abstemio.
El sistema nervioso necesita de un equilibrio para funcionar con perfección y
para desarrollar la tarea que tiene en el cuerpo humano. Estrictamente,
podríamos decir que no, que con tal de que no fueran drogas inyectables,...,
pero de las drogas blandas se pasa a las duras en un momento; y también, bajo
los efectos de las drogas, se cometen muchas locuras. O sea, que sí, en materia
de droga vale la pena ser totalmente abstemio. En materia sexual, para prevenir del
SIDA, ¿tendríamos que imponer o aconsejar la abstención total?, sin duda que
eliminaríamos muchas posibilidades de transmisión de esa forma. Pero no,
nuestros cuerpos tienen sexo, y tiene su función como otras partes del cuerpo
la suya. Bastaría decir que el sexo con orden, en su momento, para su función,
con amor, dentro de una unión afectiva y duradera. Lo dice todo el significado
de un lema de las campañas contra el SIDA de un país centroamericano: "
cada oveja con su pareja ". Podrían darse muchas explicaciones
antropológicas para explicar cómo las personas humanas hemos ido formando las
familias como base social, cómo la cultura, a medida que se ha desarrollado,
nos ha conducido hacia la monogamia. Una de las explicaciones es la transmisión
de las enfermedades venéreas. La familia monógama es la forma más perfecta de
reducir al mínimo estas enfermedades sin que, lógicamente, se extinga la
población por falta de descendencia. Nuestros cuerpos no parecen que estén
hechos para la poligamia En Estados Unidos, el "ICR Survey Research Group" realizó hace unos años, una encuesta a encargo
del semanario ‘USA Weekend’, del grupo Ganet. En ella se observa que cerca del 65.8% de los
adolescentes entre 12 y 14 años creen en el mensaje de que la abstinencia es
buena. "Entre aquellos con edades de Según las estadísticas del Centro
para La opción por la abstinencia siempre
estuvo viva, pero nunca se les dio la importancia que hoy día están recibiendo.
Porque oír hablar de abstinencia sonaba anticuado, retrógrado y algunos la
consideraban como una opción imposible; lo mismo sucedía con la fidelidad
conyugal. Pero el panorama cambió al darse cuenta que no es imposible ni
anticuado sino, al contrario, una forma mejor de vivir: responsable y cien por
ciento segura. Es de
agradecer declaraciones valientes de personas de relevancia. Por ejemplo,
Además, pidió a los líderes políticos
recordar constantemente a los jóvenes las bondades de vivir la abstinencia
antes del matrimonio y la fidelidad al esposo o esposa. "No importa que
sean del oficialismo o la oposición. Pidan a los jóvenes que no se involucren
en relaciones sexuales premaritales", señaló. Valores humanos
contra el SIDA. "La estrategia fundamental de
prevención a la hora de enfocar el problema del SIDA se apoya básicamente en un
trípode de objetivos que son: disminución del riesgo de contraer infecciones
por VIH en los usuarios de drogas por vía parenteral,
información a la población general y educación para la salud y en valores para
los jóvenes y adolescentes". Estas son frases de Don Francisco Parras,
(4) que era secretario del Plan Nacional contra el SIDA, y estamos de acuerdo
con él en la educación en valores para los jóvenes, pero, ¿qué han hecho en esa
dirección hasta ahora?. En unas sociedades heterogéneas con
respecto a las costumbre, es difícil encontrar valores comunes en todas las
personas, como para que el Estado eduque en ellos a todos los ciudadanos, sin
demasiados problemas. Las autoridades quizá conocen cuales son los valores
necesarios que se deberían inculcar a los jóvenes para una autentica prevención
del SIDA, pero no los divulgan . Quizá espera que sean
otros agentes sociales los que se movilicen en esta línea, para no mancharse
ellos las manos en lo que podría suponer un descenso electoral. Hay que decidirse por los auténticos
valores, aunque no sean compartidos por todas las personas; de hecho, si lo
fueran, no sería casi necesario el difundirlos. No son válidas las opiniones
que consideren como un valor el "amor libre". No, eso no es valor, es
un contravalor, y no se debe respetar, entre otras cosas, porque son los
contravalores que nos conducen a todos al SIDA, y no sólo a ellos. El médico psiquiatra C. Gómez Lavín recuerda la necesidad de formar a los jóvenes en lo
que son los auténticos valores, y en este caso del SIDA, en lo que es el
verdadero amor, "en ese amor del ser humano en que se compromete a
todos los planos de la personalidad, también los afectivos y espirituales.
Porque sólo cuando se vive bien el matrimonio y la fidelidad, es decir, el
auténtico amor, se dignifica y se libera a la persona, se la enriquece y se la
hace madurar" .(5) En palabras de Kanga
(6)"la primera prevención, el primer preservativo de esta vía de
transmisión sigue siendo el preservativo moral, que consiste en la educación de
los jóvenes inculcándoles el respeto a la vida, su propia vida y la de los
demás". Una vez conocido bien el SIDA y sus
formas de transmisión, los médicos, enfermeras, personal de laboratorio y
auxiliares, y cualquier persona que atienda o acompañe a enfermos de SIDA,
deben perder el miedo. Sigue vigente el problema de si hacer
o no hospitales sólo para estos enfermos, o sea, de construir sidatorios. En principio los centros se negaban a que se
les etiquetara como dedicados exclusivamente a la atención de enfermos de SIDA.
Resulta monótono para el personal sanitario la
asistencia a enfermos que presentan un mismo cuadro, que se repite con pequeños
matices en todos los pacientes. Lo complicado de su atención y las escasas
satisfacciones que una enfermedad con un pronóstico fatal conlleva son otras de
las razones que alegan. Así mismo, los enfermos con otras patologías, plantean
otros problemas, pues muestran su insatisfacción y rechazan ingresar en centros
donde existan enfermos hospitalizados que padecen SIDA. Los propios enfermos de
SIDA dicen que no quieren ser separados por tener esta enfermedad. Si nos fijamos bien, parece que cada
grupo de personas está defendiendo lo suyo, sus preferencias, sin
verdaderamente pensar en los otros grupos de personas. Se necesita algo más que
las propias normas, algo que unos llaman solidaridad y otros caridad, para
estar por encima de los propios intereses, haciendo algo más de lo justo por el
otro. Parece que la solución intermedia que
existe hasta el momento, es dedicar una parte de los hospitales a los enfermos
de SIDA: una planta, por ejemplo. Pero, sin duda, ante nuevas medidas futuras, en
relación al aumento de enfermos de SIDA que se espera en el tercer mundo, debe
primar la calidad de la atención a estos enfermos, que quizá pase por
instalaciones y personal dedicados exclusivamente a esta enfermedad. También es
fundamental prevenir la salud del resto de la sociedad, en el caso de que la
tuberculosis, que algunos enfermos de SIDA llevan asociada, alcanzara en un
futuro, unas cifras peligrosas de afectados.
En sus esfuerzos hablando con el
alcalde de Nueva York para que se perdonara la
condena a presos con SIDA que la madre Teresa quería alojar en su casa, se
produjo la siguiente conversación: -Madre, se trata de delincuentes,
incluso asesinos –objetó De Koch con firmeza-. ¡No se les puede dejar en
libertad sólo porque se encuentren en mal estado de salud!. -Dios,
al inflingirles el SIDA, les ha castigado más duramente que la justicia de los
hombres, señor alcalde. ¿No le parece que merecen nuestra compasión?. Entre la población de monos africanos
existe un virus similar al del SIDA. Si tuviéramos que planear unas medidas de
prevención de esta enfermedad en los monos, seguro que todos los entendidos
coincidirían en ellas. Ahora bien, todo ese conjunto de medidas preventivas
para los monos, no podrán ser iguales a las medidas preventivas del SIDA para
personas. Da la impresión que algunas personas a la hora de diseñar medidas de
prevención para el hombre frente al SIDA, se olvida de que somos personas, y
por lo tanto susceptibles de cultivar muchos valores humanos que nos hacen
totalmente diferentes a los monos. Inculcar responsabilidad es
ineludible en las campañas contra el SIDA. Los adultos que se encargan de
educar a los adolescentes tienen el deber de prevenirles contra una actividad
sexual prematura, es decir, contra el uso de la sexualidad antes de que se
tenga conciencia de la importancia de lo que ello implica, antes de adquirir el
sentido del respeto que se ha de tener hacia uno mismo y hacia los demás, antes
de ser capaz de asumir responsablemente las consecuencias de las propias
acciones. Hay que decirles con claridad que si tienen relaciones sexuales con
alguien que esté infectado por el SIDA, corren el riesgo de contraer el virus y
de morir a consecuencia de ello. Se debe hablar de los peligros de la
drogadicción juvenil que ahora, además, también conlleva el peligro del SIDA.,
pues aunque se suele comenzar por drogas blandas..., las drogas duras y las
jeringuillas pronto llegan. El periódico Europe
Today, informó en Diciembre de 1992 que el avance
del SIDA en todo el mundo estaba llevando a replantear las estrategias de
prevención. En Estados Unidos estaban surgiendo iniciativas que apoyan un
cambio a un comportamiento sexual responsable. El mensaje de reservar el sexo
para el matrimonio está siendo repetido a lo largo del país por asociaciones y
grupos "pro-continencia". Estos grupos propagan también entre
drogadictos y homosexuales el mensaje de que pueden ser libres rompiendo con
ese estilo de vida, para descubrir la paz interior y desterrar el miedo al
SIDA. En California se imparten, por ejemplo, cursos con el lema "Sé
prudente, espera al matrimonio" (Do the right thing, wair
for the ring).
Otro curso titulado "Las buenas razones para esperar", recomienda a
los jóvenes evitar las relaciones sexuales, las bebidas alcohólicas y las
películas pornográficas. El Departamento Federal de Sanidad
difundía desde 1989 un folleto titulado Muchos jóvenes están diciendo:
"No", donde se afirma entre otras cosas :"Las
presiones vienen de todas partes...anuncios publicitarios, amigos, películas en
el cine y en la televisión, videos, espectáculos, canciones y libros (...) Pero
detente y piensa un momento. Realmente, ¿serás más popular, más maduro o
madura, más deseable, si tienes relaciones sexuales?.
Probablemente no. De hecho, tener relaciones sexuales podría hacer que tu
pareja pierda el interés por ti. Lo que si es seguro es que, al tener
relaciones sexuales, te vas a encontrar con problemas que no sabrás cómo
resolver". Este folleto del Departamento de Sanidad formulaba una
serie de preguntas para ayudar a los jóvenes a decir no en este tema, con
sentido de responsabilidad; advertía que decir "no", no es tan
difícil ni raro, y daba una serie de respuestas frente a presiones que se
puedan presentar. Los riesgos para la salud que se
derivan de la promiscuidad juvenil también debería ser un factor que llamará a
la responsabilidad a muchas personas. Muy poco se habla de estos riesgos:
cánceres cervicales, abortos, esterilidad.... Se habla muchísimo más de los
riesgos para la salud que tiene el tabaco, y poquísimo de los que tiene una
iniciación sexual precoz. El doctor Brudanell, médico
consejero de una clínica de abortos, en un artículo de 1980 en la revista Modern Medicine, en unos años en los que la
fiebre por el sexo más grados había subido, se atrevía a decir cosas como las
que siguen, cargadas de sentido común: "El precio que las adolescentes
tienen que pagar por tener relaciones sexuales parece excesivo. Ha llegado el
momento de decir muy claramente que es un error que las chicas de menos de
quince años practiquen el acto sexual. Los placeres de la actividad sexual,
incluidos la gestación y el dar a luz, podrán así ser disfrutados en sus años
más maduros y libres de problemas ginecológicos adquiridos precozmente". Por desgracia, sólo el personal
médico motivado lee esas revistas, y ningún periodista se atreve a transcribir
a la prensa popular un mensaje así de directo y sencillo. Y, menos que nadie,
las revistas juveniles: no van a echar ese jarro de agua fría encima de lo que
es su fuente principal de ingresos: la curiosidad sexual provocada. No es un valor inasequible este de la
responsabilidad. Aún entre personas con conductas peligrosas, siempre hay ratos
de sensatez, y el instinto de conservación sigue estando ahí. El doctor Jorge
Romero es especialista en VIH/SIDA del madrileño Centro Sanitario Sandoval, que
tiene ya 50 años de existencia, y es siempre referencia obligada para las ETS
en Madrid, especialmente en lo que se refiere a los grupos de mayor riesgo. El
doctor aseguraba que :"La infección por VIH ha
propiciado un cambio radical en las conductas de riesgo. La promiscuidad sexual
ha disminuido, y muchas personas han reducido el número de parejas
sexuales".(7) Hablando de las personas
homosexuales también el doctor Romero asegura que: "Se ha comprobado
que, si hace quince años la media de parejas distintas por año en el grupo de
varones homosexuales era alrededor de 30. Ahora está alrededor de 10, y el
descenso continúa.". En Africa,
donde más casos de SIDA se da, las circunstancia de los países son totalmente
diferentes a Occidente, por ejemplo allí casi las únicas formas de transmisión
de SIDA son la heterosexual y la materno-filial. Existe un programa realizado
en Tanzania, Uganda y Zaire llamado "Acción Participativa" que
después de un estudio profundo de las causas de la propagación propone un programa
de actuación con los siguientes consejos llenos de responsabilidad :
Los matrimonios fieles están a salvo
del SIDA, ya que no es posible contagiarse de un cónyuge no infectado. En los
países occidentales el riesgo de contagio de SIDA por relación heterosexual es
aún bajo. Ciertamente al crecer el número de infectados, aumenta la
probabilidad general de contraer el SIDA por vía heterosexual. Pero, para
incurrir en ese riesgo, hay que caer en la infidelidad. James York,
un matemático que ha construido un modelo que simula la expansión del SIDA, ha
podido detectar algunas diferencias entre la transmisión de VIH y la de otras
enfermedades de transmisión sexual. Según los estudios de York,
de principios de 1995, en el caso del SIDA es más peligroso mantener relaciones
sexuales con diferentes parejas, de las que sólo algunas están infectadas, que
hacer lo mismo pero con una sola persona también infectada. Al parecer esto es
debido a que la transmisión es más fácil durante dos períodos: cuando la
persona acaba de ser infectada por el virus VIH, y aproximadamente diez años
después, cuando el sistema inmunológico empieza a ser afectado. De esta manera,
la persona promiscua tiene una mayor probabilidad de contagiarse al tener
relaciones con alguien que tenga SIDA en una de estas dos etapas, que aquella
que mantiene una pareja estable aunque ésta sea portadora del virus. La fidelidad, he aquí una de las
soluciones contra el SIDA. Palabra que está marginada en esta cultura nuestra.
Todo lo que suponga un pequeño compromiso, nos resulta en primera instancia
rechazable. Troquelados, como estamos, por los anuncios publicitarios en los
que se nos aconseja de no privarnos de nada, de piensa sólo en ti, diviértete a
tope, etc...esas otras
costumbres quedaron en desuso. El amor fiel, a lo "Love
story" es presentado como una cosa de
románticos, de nostálgicos, al fin y al cabo. ¿Es mucho pedir a personas casadas
que no engañen a su cónyuge?. Ya se sabe que hay quien
presume de tener un amante y se nos presenta esto como audaz, valiente ; poner los cuernos al otro se dice que es una
"aventura". Pero aunque sólo fuera desde el punto de vista sanitario,
¿no vale la pena recriminar esas conductas?. Muchas veces se han dado, y se están
dando, casos en los que empieza a surgir el SIDA en un miembro de la familia,
en otro, en otro..., y al final se descubre el origen. El primer contagio
ocurrió hace años, cuando el padre de familia, hombre de negocios acostumbrado
a viajar, pasaba alguna que otra noche en clubs de
alterne. Después contagió a su mujer, y alguno de sus hijos también nació ya
contagiado. ¿Qué se puede decir en estas ocasiones?, ¿qué nadie tuvo la culpa?,
¿qué nadie traicionó a nadie, y son cosas del destino?.
¿Es mucho pedir la fidelidad con el otro?. A pesar de todo, hay quien se sigue
escandalizando cuando se dan estos consejos. Los apologistas del condón se
rasgan las vestiduras cuando ven que alguien recomienda algo distinto de sus
productos. Así el profesor Rafael Nájera en un
Congreso Español de Sexología –mejor público imposible-, criticaba que otras
personas hablaran de castidad en vez del condón. Decía de un modo falaz que
"la castidad no se lleva a cabo de una forma constante. Contra el SIDA,
la castidad falla más que el preservativo". Lo realmente exacto es
decir que la castidad sólo falla cuando no se vive, mientras que el
preservativo puede fallar aunque se utilice. Por lo tanto, uno a dos en contra
del condón. También está comprobado que, a pesar
de las insistentes campañas, el condón no se utiliza de modo constante. El
propio Nájera alertó sobre "el resurgir tremendo"
de la enfermedad que se está produciendo en Estados Unidos a causa del descuido
en el uso del condón. "Hay que ser absolutamente constantes en la
práctica del sexo seguro", predicó Nájera.
Nada, ni una transgresión a la regla, aunque el empleo
del condón vaya contra la tendencia más natural. Aquí la norma es no permitirse
una excepción. Lo sorprendente es que se considere imposible que un hombre sea
fiel a su mujer y luego se pretenda que no traicione nunca al condón. Pero ¿no
es más fácil y más atractivo ser fiel a una mujer?. En Febrero de 1987, el Congreso de
los Estados Unidos llamó como experta a La novena conferencia internacional
sobre el SIDA en África, que se clausuró el 14 de Diciembre de 1995 en Kampala,
constató la progresión de esta enfermedad en el África Subsahariana:
hasta ese año había 11 millones de personas seropositivas
–60% de los casos mundiales-, 7 millones con SIDA declarado y 2 millones de
nuevos casos de contagio en 1994, la mayoría por transmisión heterosexual. El análisis epidemiológico pone de
relieve el contagio cada vez más frecuente de la población joven, sobre todo de
mujeres jóvenes. De modo que el índice de seropositivos
en varios países es mayor entre las mujeres que entre los hombres. "Para
muchas mujeres africanas, el mayor riesgo de contaminación por el virus del
SIDA tiene que ver con el comportamiento sexual de su marido o de su pareja
habitual", dijeron los epidemiólogos reunidos en Kampala. "Las
mujeres que tienen una relación de tipo monógamo no pueden generalmente
protegerse de la infección cuando su marido no tiene un comportamiento sexual
similar". Combatir el SIDA en África significa,
pues, cambiar la conducta sexual de muchos hombres, que con frecuencia tienen
relaciones sexuales con distintas mujeres. Pero las políticas impulsadas hasta
ahora de lo que se han preocupado es de distribuir
anticonceptivos y de predicar el "sexo seguro". Nada de eso ha
contribuido a promover entre los hombre el "sexo responsable". Y si
antes eso podía ser una cuestión conveniente, con el SIDA se ha convertido en
una cuestión de vida o muerte. Para que muchas africanas puedan
protegerse del SIDA, es preciso reforzar su posición en la familia. En este
sentido, una alternativa verdaderamente avanzada es la que promueve Si hay que cambiar en muchos países
la tendencia a la promiscuidad, no parece que la condonmanía
buen instrumento. Lo decisivo es el aprendizaje del autodominio en el ejercicio
de la sexualidad. Durante las fechas de Peter Piot dijo
en el congreso celebrado por el Pontificio Consejo para Todos los valores familiares son
necesarios en la lucha contra el SIDA. Pocas son las películas de cine, ese gran
instrumento de transmisión de valores o de contravalores, que resultan
positivas y alientan a la fidelidad familiar. Al contrario, cuanto más experpéntico resulte el guión, cuanto más escandalosa, y
más destructora, mejor, más premios recibe. En Marzo del
2000 Hollywood premió otra apología del tercer sexo y
camina hacia la pederastia. Desgraciadamente, después del tercer sexo y el
travestismo, la industria del cine, comienza a vendernos pederastia. American Beauty es la exaltación
del amor de un hombre maduro por una adolescente vendido como si fuera el amor
más puro, con esas cursis reflexiones mentales de mirones buenos y padres
mentalmente encamados con las amigas de sus hijas. El escándalo no lo causa el
hecho de que a un cuarentón le guste una quinceañera, sino la presentación del
amor sublime como algo que sólo es sexo, es decir, el primer escalón de la
entrega del ser. El truco consiste en presentar lo anormal como normal (es
decir, lo que se atiene a la norma), para acabar considerando lo anormal como
norma. Algo semejante sucedió con las campañas sobre los gays
en el cine, ahora tenemos la obligación de considerar esas conductas normales,
y si no, somos incultos. La pederastia ha pasado de ser algo
repugnante a algo vendible como el acabose del amor. Hay cantidad de
autobiografías de pederastas que exhiben su vida privada; ya no se avergüenzan
de su expolio de la inocencia infantil, sino que lo manifiestan como edificante
ejemplo a seguir. Lo malo es que lo que diferencia al hombre del animal es la
contención deseo, en uso de su libertad. Además, el hedonismo es un pecado que
lleva en sí la penitencia. Si no se regula, en uso de su libertad el deseo,
entramos en el círculo cerrado: un anhelo siempre creciente de un deseo siempre
decreciente. Es decir, el paradigma de la tristeza. Esto ya lo descubrieron los
epicúreos. Epicuro comenzó preconizando la búsqueda de todo placer, en
cualquier cantidad, sin mezcla de dolor alguno, mejor, como antítesis del
dolor. Su seguidores siguieron sus consejos, y se encontraron con que todo
placer les aburría tanto, les provocaba tristeza. Sam Mendes, el
director de American Beauty,
declaraba que había que acabar con la familia. Es lógico que le moleste la
familia, esa célula de resistencia a la opresión donde rige la ley del amor, de
la entrega, y donde, en consecuencia, a la gente se la mide por lo que es y por
lo que puede llegar a ser, no por lo que aporta al grupo (que es lo ocurre de
puertas afuera del hogar). Pero en sus declaraciones, el amigo Mendes es más sincero que en su película. Cuando habla
muestra su verdadero objetivo: cargarse a la familia. En su cinta lo que expone
es una familia destrozada. Y la estrategia funciona: figúrense si la familia
será lo mejor de la sociedad, que su perversión acaba siendo el peor de los
infiernos. La corrupción de lo mejor, la familia, es lo peor: la desgracia más
absoluta En muchos países de Occidente todo lo
que suene a castidad está mal visto en los medios que conforman las opiniones
dominantes. Parece como si fuera un pecado el hecho incluso de nombrar la
palabra castidad. Declarar públicamente que las relaciones sexuales han de
reservarse para el matrimonio y que los jóvenes deben aprender el dominio de
sí, más bien que las marcas de anticonceptivos o condones, es exponerse a ser
llamado retrógrado. Pero quizá las cosas están cambiando, o deben cambiar.
En 1989, en Italia, el Ministro de
Sanidad Donat Cattin envió
una carta a veinte millones de familias, junto a un folleto informativo, sobre
las medidas para prevenir la enfermedad del SIDA. Según un sondeo que se hizo a
continuación el 93% de las personas que la leyeron estaban de acuerdo con sus
recomendaciones. En esa carta se decía por ejemplo, que :"para
una persona sana, la primera regla aconsejable es atenerse a una existencia
normal en las relaciones afectivas y sexuales". También el ministro en
un momento dado citaba la castidad al menos por razones higiénicas
: "Se puede ironizar sobre la castidad, pero está indicada por A partir de entonces este ministro no
cayo nada bien a buena parte de periódicos. Les molestaba que este ministro
combatiera el tabú creado por la mentalidad hedonista que cree que la castidad
es imposible o antinatural. Cada vez más programas de educación
sexual ponen el acento en la continencia, también los impartidos por grupos no
confesionales; ya se indicaron varios en el capítulo de educación sexual. En la primera página del New York Times,
(16-I-94) estos fenómenos merecieron la crónica, y sin ningún comentario
desfavorable. El propio Bill Clinton
ha defendido el mensaje contra las relaciones sexuales prematuras en sus
visitas a escuelas de barrios problemáticos. En Estados Unidos han surgido
muchas iniciativas para enseñar a los jóvenes a decir no. En vallas
publicitarias se pueden leer mensajes que revelan cuál es la verdadera
prevención del SIDA: "No te dejes engañar: el único `sexo seguro` es la
continencia antes del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio". En
esas campañas intervienen grupos no confesionales, o los dedicados a la planificación
familiar, o organizaciones de izquierda. Actúan sin
complejos, y con respaldo público. Una serie de directrices o líneas de
actuación se dan en esas campañas y cursos (180.000 alumnos en California
recibían los cursos), y deben ser trasladables a todos los países occidentales :
En estos programas, la enseñanza
fundamental es la continencia, más que la castidad, pues la finalidad expresa
no es moral. La finalidad, ante todo, es detener la espiral de desintegración
familiar, pobreza y fracaso escolar que la epidemia del sexo desencadena en los
barrios pobres. Los curso,
los programas, deben dirigirse a la voluntad, a diferencia de los programas de
sexología que suelen dirigirse a la bragueta, ni siquiera al cerebro. El responsable máximo de la sanidad
pública en el Estado de Virginia, Lance Morrow, en un
artículo (Time, 2-X-95), recomendaba, sin ninguna autocensura mental, la
continencia para evitar muchos problemas. Decía : " ¿Cómo evitar que la
juventud norteamericana caiga en la espiral descendente, que no es sólo el
conocido problema de los embarazos de adolescentes, y la desintegración
familiar, y el SIDA, sino también la general degradación sexual norteamericana,
la charca del ´ello´? (...) Podría funcionar un
ambiente general de continencia, una cultura de la continencia". Las
burlas que suelen provocar este tipo de declaraciones, trataban de justificarse
alegando que semejantes consejos no lograrían nada. Los adolescentes no se
abstendrán del sexo, como no lo hacen los perros callejeros. Lo más que se
puede hacer es darles condones y confiar en que los usen. Y si no ... sólo queda un último recurso acudiendo a un abortero. Esta forma de pensar, y de actuar, repartiendo
condones, proclama que la sociedad espera de los jóvenes que se comporten como
animales, es una ofensa a la juventud. La mentalidad de la continencia exige
algo de moralidad. Hay que enseñar que cuanto más cedes a algo, especialmente
lo malo –drogas, sexo irresponsable, violencia, música idiota, estupidez,
conducción temeraria, malos modos, ira...-, más pierdes. Cuanto más te niegas,
más ganas. Esto no es una moraleja barata, sino una valiosa verdad que en la
última o en las dos últimas generaciones ha sido arrastrada por un torrente de
porquería. Para un adolescente, la continencia supone seguridad y, por lo
tanto, la libertad que le da el dominio de sí. La continencia es un medio para
ver claro, una ventana a través de la cual es más fácil distinguir, entre otras
cosas, a uno mismo y al prójimo. La castidad es defendida por muchas
confesiones religiosas, y está dejando de ser una palabra tabú. En el verano de
1994 se celebró en Washington un magno festival al que asistieron cientos de
miles de jóvenes. Los lemas fueron por ejemplo: "El verdadero amor,
sabe esperar", "esperar a la pareja que Dios ha previsto para
ti". Los asistentes proclamaron públicamente su propósito de ser
continente hasta el matrimonio. Las noticias de estos multitudinarios
festivales no llegan a los telediarios de España, no interesa transmitirlas. Son ya un buen número de ídolos de
quinceañeros que anuncian que quieren mantenerse vírgenes y castos antes del
matrimonio. La generación del 68, sus padres, no se lo puede creer. Ellos se
batieron en aquél mayo de protesta estudiantil por lemas como «Haz el amor y no
la guerra» o «La virginidad da cáncer, vacúnate». Hoy, sus hijos declaran sin
complejos que es hermoso esperar hasta encontrar a la persona de tu vida. La
revista «US Magazine»(15)
publicó a principios del año 2000 una lista de jóvenes estrellas que han optado
por vivir la castidad hasta el matrimonio. Entre los que anuncian con orgullo
esta decisión se encuentra el jugador de baloncesto A.C. Green,
de los Angeles Lakers, la
joven tenista rusa Ana Kournikova, Leelee Sobieski, de 17 años,
protagonista de la serie Juana de Arco, y Jonathan Jackson,
también de 17 años, que actúa como «Lucky» en la
serie «General Hospital». Enrique Iglesias, el cantante e hijo del mítico Julio
Iglesias, se sumó esta declaración, pues quiere probar otros caminos que eviten
a sus hijos la propia experiencia del abandono materno y paterno. El anuncio de
Iglesias hijo, con récords de ventas en todo el
mundo, ha sido tal vez la mayor sorpresa. Enrique declaró lo siguiente: «Soy
virgen y quiero seguir así hasta el matrimonio, y cuando le menciones, por
favor no lo hagas en tono de broma». Aunque las cifras de precocidad
sexual en todo Occidente no hacían prever un movimiento contracorriente
semejante, los clubes de castidad van incrementando sus adeptos. El movimiento
surgió en el seno de la iglesia baptista de Nashville
(Tennessee), en 1993, cuando el reverendo Richard Ross celebraba la primera «promesa de castidad». En pocas
semanas, decenas de iglesias baptistas, pentecostales,
escuelas y comunidades de barrio seguían la idea y miles de chavales hacían lo
propio. En pocos meses, surgieron grupos como «Las Mejores Amigas», «Escoger»,
«Chicas S.A», «Siguiente Generación». Las primeras
defensoras de la idea fueron las jóvenes. Proclamar la castidad significa: la
afirmación de la persona por encima de una determinada función o utilización,
la reacción a una época de trivialización de la
experiencia sexual, y el rechazo a unas relaciones tempranas que, por falta de
previsión o información, desembocan en embarazos adolescentes no deseados, o en
el hastío de una exacerbación del goce corporal. Vallejo Nájera
decía :"La educación en la castidad es
sanísima y nos ayudó a superar los problemas de la edad. En cambio, la presunta
libertad sexual que se predica ahora, esa sí que llena de pacientes la consulta
del psiquiatra".(16) El primer ministro británico, Tony Blair, según informó a
principios de Agosto de 1999 desde Londres la agencia Reuters,
exhortó a los padres de familia británicos a ayudar a encontrar un "nuevo
objetivo moral" para sus hijos, tras informes publicados sobre dos niñas
de 12 años que resultaron embarazadas. Blair dijo al
periódico Observer en una entrevista, "que
los chicos de 12 años o menos no deberían de andar en las calles en la noche y
que sus padres deberían de enseñarles que las relaciones sexuales a esa edad no
son buenas". Los padres de familia tienen que asumir la
responsabilidad por sus hijos. Blair subrayó que
"Necesitamos encontrar un nuevo objetivo moral nacional para esta nueva
generación, (...) Causa consternación y debería ser un asunto de preocupación
para todo el que cree en el futuro del país". En Francia los jóvenes optan por la
castidad. Aunque en Francia desde hace tiempo las actitudes hacia temas de
moral sexual han sido locas, parece que los jóvenes del 2000 están rechazando
la promiscuidad que han heredado de sus padres. Según un análisis de un estudio(17), los adolescentes están optando a favor de la
castidad y en contra del sexo fácil, típico de la generación de los 70. Muchos
esperan más tiempo antes de iniciar relaciones sexuales y además se esperaba
que en el 2000 el número de matrimonios aumentará. Martinuk apuntaba que la reacción por parte de los que
enseñan educación sexual y prevención del SIDA es curiosa. En vez de reconocer
con gusto el cambio en las actitudes de los jóvenes, más bien lo consideran
como resultado de la ignorancia sobre las "virtudes" del sexo seguro.
Como consecuencia han convencido al gobierno de lanzar un nuevo programa de educación
sexual para promover las relaciones sexuales. Martinuk
observa que la castidad y la monogamia son los únicos medios seguros para
disminuir los embarazos entre adolescentes y el Sida. Sin embargo, no son
métodos aceptables por los expertos en "educación" sexual. El artículo en el que se publica el
estudio, observa que en Estados Unidos los jóvenes nunca han estado tan
informados sobre el sexo seguro y tienen a su disposición multitud de métodos
anticonceptivos. No obstante, el número de embarazos entre las chicas sigue
siendo altísimo, y las enfermedades sexuales afectan a más personas. Aunque la virtud de la castidad no
sea consecuencia de una decisión personal vinculada a la dignidad personal, la
necesidad acaba convirtiéndose en virtud. Por ejemplo, la agencia EFE informaba
el 2-10-2001 que algunas comunidades de África Austral estaban recuperando
antiguos ritos de castidad para conservar la virginidad de sus doncellas y
frenar el avance del Sida, primera causa de mortandad en la región. Con tasas de
contagio que en ciertas zonas superaban el 25 por ciento de la población y que
en otras han reducido en veinte años la esperanza de vida, el área es la más
castigada por el Sida en África, el continente con mayor número de enfermos.
La tribu zulú, la más numerosa de Sudáfrica, ha reanudado así con
periodicidad anual la celebración de sus tradicionales ‘festivales de las
vírgenes’ para inculcar en las mujeres la abstinencia sexual hasta que se
casen, a efectos de reducir los contagios del Virus de Inmunodeficiencia Humana
(VIH), que causa el mal. En la primera semana de Diciembre del
2002, se podía leer en el semanario estadounidense Newsweek , el incremento de la virginidad entre los jóvenes de
Estados Unidos. "Permanecer castos hasta el matrimonio es la consigna
de la nueva generación de adolescentes americanos", afirmaba la
revista. En diez años, de Las causas de esta revalorización de
la castidad, la virginidad y la abstinencia las muestra ,Newsweek
a través de varios ejemplos. Para Alice, de 18 años y
que se considera "feminista y cristiana practicante", la causa es su
deseo de "conseguir una madurez emocional para asumir la intimidad y la
familiaridad que implica una relación sexual". Otra causa es el miedo de las jóvenes
a quedar embarazadas y convertirse en "madres solteras". Layota,
también de 18 años y procedente de un barrio problemático en el que, según Newsweek, "se ha producido una docena de muertes en lo
que va de año", se niega a mantener relaciones sexuales debido a ese
miedo, pero también a que "su vida sexual es una de las pocas cosas que
puede controlar".
Que bueno
resultan los ejemplos valientes. En una entrevista concedida a la revista canadiense The Interim en Julio del 2003, la
cantante de rock cristiano y ganadora de varios premio
Grammy, Rebecca St. James, destacó con orgullo su compromiso de
llegar casta al matrimonio y destacó la importancia de alentar la pureza
y la castidad entre los jóvenes. St. James, que no se avergüenza de
mencionar el tema de la castidad en sus multitudinarios conciertos, acaba de
componer una canción sobre el tema de la castidad hasta el matrimonio titulada
"Wait for Me"
–"Espérame"- y ha escrito un libro con el mismo título. El libro ha sido tal éxito de
librería entre los lectores cristianos, que la semana pasada se lanzó una
versión en tira cómica para facilitar la lectura de los niños. "Donde sea que voy, siempre
recibo una tremenda reacción favorable a todo este mensaje referido a la pureza
sexual, incluso cuando lo he compartido en Europa, en lugares donde creerías
que no serían tan reactivos", señaló St. James
en la entrevista. Ya se ha dicho mucho en capítulos
anteriores sobre educación sexual, ahora, concretando a temas de SIDA podemos
citar el siguiente trabajos :
1º Ayudar a los adolescentes a
formarse criterios morales claros. Los estudios muestran que los
adolescentes que mantienen unos principios firmes de conducta personal y social
corren menos peligro de contraer el SIDA, pues no suelen incurrir en
actividades peligrosas. Habría que enseñar a los adolescentes la importancia de
la autodisciplina y la responsabilidad personal, inculcándoles el sentido de la
responsabilidad por los propios actos. líneas de actuación : - Enseñar que la continencia es una
virtud - Presentar la educación sexual
dentro de un contexto moral. - Hablar en favor de la institución
familiar. - Mostrar normas claras y específicas
de conducta 2º. Dar buen ejemplo. Los
padres y los profesores deben ser conscientes de que tienen una influencia real
en la conducta de los jóvenes. Los adultos que intentan vivir de acuerdo con
criterios morales, cuidan su salud y están comprometidos en una relación
matrimonial monógama proporcionan a los jóvenes un ejemplo de cómo evitar el
riesgo de contagio de SIDA. Líneas de actuación
: - Enseñar los criterios morales
mediante el ejemplo personal. - Llevar una conducta acorde con las normas
para la conservación de la salud. - Enseñar con el propio ejemplo el
sentido de la responsabilidad en las relaciones con los demás. 3º. Ayudar a los
adolescentes a resistir la presión social que les induce a comprometerse en
actividades peligrosas. La presión ejercida por los compañeros es una de
las influencias más poderosas a la hora de empujar a los estudiantes hacia la
promiscuidad sexual y el consumo de drogas. Además, los estudiantes mayores que
ya están comprometidos en estas prácticas contribuyen a reforzar la idea de que
la actividad sexual temprana y el consumo de drogas son lo normal. Los adultos
deben contrarrestar estas influencias. Líneas de actuación
: - Ayudar a los estudiantes a
identificar las presiones negativas. - Estar atentos al comportamiento de
los adolescentes dentro y fuera de la escuela. - Estimular a los estudiantes a dar
buen ejemplo a sus compañeros. - Ser capaz de tratar con competencia
el tema de las drogas delante de los jóvenes 4º. Instruir a los
adolescentes acerca del SIDA. Muchos jóvenes tienen todavía una gran
ignorancia acerca del SIDA. Algunos adolescentes están en continuo peligro de
infección debido a que realizan actividades de alto riesgo: relación sexual y
consumo de drogas. Para prevenir la difusión del SIDA, los padres, las escuelas
y la sociedad deben instruir a los adolescentes acerca de los riesgos de esta
enfermedad. Un doble mensaje de responsabilidad y autodominio deben ser parte
integral de toda tarea educativa en este sentido. Líneas de actuación
: - Proporcionar los datos referidos al
SIDA - Impartir la educación sexual de
manera que se recalquen las razones para la continencia, el autodominio y la
responsabilidad. - Hacer que la comunidad local
participe en la educación sobre el SIDA. - Enseñar los procedimientos para
prevenir la drogadicción. - Saber encontrar ocasiones adecuadas
para hablar del SIDA. En la educación está siempre el
secreto de la solución a los grandes problemas. Como gran problema es el que
los adolescentes en Gran Bretaña se inicien en el sexo a edad más temprana.
Poca educación, y todo presiones son lo que reciben
los adolescentes. En Gran Bretaña han publicado un estudio (18) acerca de las
relaciones sexuales entre adolescentes, basado en una encuesta entre jóvenes
escoceses de 24 escuelas públicas, sobre el tema de los adolescentes que
inician la vida sexual antes de los quince años. Se analizó las respuestas de
7.395 jóvenes de los cuales la mayor parte tenían 14 años de edad, casi
igualmente divididos entre chicos y chicas. El 18% de las jóvenes y el 15,4% de
los chicos habían tenido relaciones sexuales. De ellos, el 32% de las chicas y
el 27% de los chicos declararon que la experiencia había ocurrido demasiado
temprano. Además, la quinta parte de las chicas comentaron que habían sufrido
presiones para tener sexo por primera vez. Otro dato, publicado por "The Times" (5/5/00), fue que las dos quintas partes de
los adolescentes que empezaban a tener relaciones sexuales a esa edad tan
joven, lo habían hecho bajo el influjo o del alcohol o de la droga. Valerie Riches,
del "Family and Youth Concern", comentó (19)
que la situación refleja las malas condiciones morales y el declive de la
familia en el país; entre los jóvenes existe mucha presión para iniciar
relaciones sexuales, tanto por parte de sus compañeros como de los medios de
comunicación. Además, los programas de educación sexual en las escuelas no
ayudan, dado que enseñan los hechos biológicos sin ninguna orientación moral.
Entre las chicas que provenían de familias rotas había mayor probabilidad de
haber entrado en la vida sexual desde una edad muy temprana. El presidente del Instituto Médico
para
Acaba de aprobarse una ley en el
estado americano de Nueva Jersey que da especial
prioridad a la promoción de la abstinencia de relaciones sexuales en los
programas de educación sexual en colegios públicos (Agencia ACI digital,
19-12-01). La ley insiste en que deben replantearse los materiales pedagógicos
a fin de que siempre quede claro y contundente el mensaje de que la abstinencia
de relaciones sexuales es la medida más eficaz y razonable contra los embarazos
imprevistos y las enfermedades de transmisión sexual, auténticas epidemias de
nuestro tiempo. En el Estado Español, los mensajes
que hemos ido oyendo en los medios de comunicación, así como los defendidos
desde diversos grupos de presión social y órganos de gobierno han sido
fundamentalmente del estilo de "póntelo pónselo", "contra el
sida presérvate" o de anuncios donde se ve a una madre "amiga"
de su hija que le pone un preservativo en el bolsillo antes de que salga. Estos
mensajes no tienen nada que ver con la abstinencia, más bien por el contrario
dan al público una falsa idea de seguridad frente al sida y los embarazos
imprevistos. El argumento que impera en la calle
para justificar la exclusividad del mensaje del preservativo es
fundamentalmente que "no es posible, realista, pedir a los jóvenes que se
abstengan". Por otra parte, muchos dirán, siguiendo el antiamericanismo
superficial que parece ser lo políticamente correcto en la actualidad, que
dicha ley es fruto de lo exagerados y puritanos que son los americanos para
todo. El problema es grave, estamos ante
epidemias de embarazos imprevistos y enfermedades de transmisión sexual sin
precedentes, millones de jóvenes se quedan infértiles o adquieren el virus del
papiloma humano que es el principal responsable del cáncer genital. Son
enfermedades de transmisión sexual contra las cuales poco hacen los
preservativos y no olvidemos que en diferentes países del continente africano
la esperanza de vida es en la actualidad de unos 45 años debido al sida.
Tenemos que valorar diferentes soluciones, pero debemos evitar discusiones
populacheras como las que a veces se oyen en algunas tertulias radiofónicas con
pseudoexpertos. Podemos o no tratar el problema bajo
el interesante punto de vista moral. Sin embargo, nunca debemos obviar la
evidencia científica existente al respecto. Lo indudable es que el mensaje que
abunda en este país no tiene nada que ver con el mensaje oficial de otras
autoridades sanitarias como Con todos estos datos, que cualquiera
puede consultar, no podemos menos que preguntarnos cómo es posible que nuestros
jóvenes, y nosotros todos, seamos capaces de abstenernos de dormir si queremos
jugar un partido pronto por la mañana, abstenernos de ver la televisión si
queremos aprobar un examen, abstenernos de una dieta que nos apetezca para
mantener la línea o incluso de no comer en una huelga de hambre para defender
un ideal, y sin embargo no sea posible hablar de abstinencia en la sexualidad.
Quizás debemos examinar con más detenimiento las experiencias en otros países
(como el ejemplo de Uganda o la nueva ley norteamericana antes citada) para
valorar en qué medida nos puedan ser útiles al menos algunas de las decisiones
que se están tomando. En realidad, la juventud actual está claramente engañada
y en consecuencia no pueden ser plenamente libre en el
campo de la sexualidad. Hasta que no se les informe claramente de que la
abstinencia es la mejor garantía que tienen contra estos problemas y hasta que
no se les informe de que el preservativo solamente reduce el riego de
transmisión en un 80%, no podemos hablar de auténtica libertad de elección. Fuera prejuicios amoralistas. Un falso prejuicio en la lucha contra
el SIDA es que todos estos valores expuestos, que se tratan de retomar para
luchar contra el SIDA, no deben ser asumidos por el Estado; en todo caso -se
piensa- que sea cosa de particulares, de Fundaciones, de ONGs,
de En Estados Unidos, en 1987, hubo unas
noticias de prensa en las que quedaban en evidencia las personas que para unas
cosas aprueban cierta moralidad, cierta rectitud, y para otras cosas no la
aprueban. El Ministerio de Sanidad norteamericano lanzó una campaña de
prevención del SIDA, -como se ha explicado-, basada sobre todo en la educación
sexual en la escuela. El plan hacía hincapié en proporcionar a los jóvenes toda
la asistencia posible para evitar un comportamiento sexual que les exponga al
contagio. Se trataba de inculcar unos valores que reforzaran lo que es el
remedio más seguro: la abstinencia y la fidelidad conyugal. El mismo presidente
entonces, R. Reagan dijo en el Colegio de Médicos de
Filadelfia: "que la educación sexual no debe ser concebida como un
proceso físico, mecánico, sino que debe ser impartida a los estudiantes junto
con la instrucción sobre los valores morales.(..) No
se trata de explicar a los jóvenes cómo hacerlo, sino de ayudarles a comprender
que no deben hacerlo.(...) Después de todo, ¿acaso no
es verdad que, en la prevención del SIDA, la medicina y la moral imparten la
misma lección?". Inmediatamente surgieron las críticas. ¡Moralismo!,
gritaron. La prevención debería tener, para los críticos, un enfoque
estrictamente científico. Y claro, el enfoque científico se reduce a aumentar
los beneficios en la venta de condones. Parece que les irritaba la idea de
tener que rehabilitar la moderación, al hacerse la necesidad virtud. En esas mismas semanas se había
producido un escándalo a nivel de embajadas. Y hablando de soldados, recordemos el
asunto más reciente de las denuncias realizadas por UNICEF, a finales de 1996,
acerca de que los soldados de Pero estos consejos no sólo provienen
de presidentes republicanos como Reagan, sino de
presidentes demócratas como Bill Clinton.
A pesar de su tortuoso pasado, parece que los años, las responsabilidades
familiares, o políticas, imponen un poco de cordura. En Febrero de 1996 Bill Clinton se reunió en "les he pedido que vengan a En 1995 Clinton
condenó con indignación una campaña publicitaria del diseñador Calvin Klein, que presentaba a
adolescentes en poses demasiado sugerentes. Un tribunal decretó posteriormente
que la campaña era inconveniente. En el caso de la televisión, Clinton lanzó una campaña de concienciación sobre la
violencia y el sexo en la televisión, del mismo modo que el republicano Robert Dole, aspirante entonces a
Otro caso venido de Estados Unidos, y
que refleja la hipocresía de las personas que rechazan argumentos morales, pero
luego quieren imponer otra moral, es el de Liz
Taylor, que se ha metido a moralista. Cuando recogió unos dineros en España con
motivo de la concesión de un premio, en 1992, se dejó caer con estas frases : " No queda tiempo para sermones moralistas.
Hemos aprendido por las malas que la distribución gratuita de preservativos y
jeringuillas evitan nuevos contagios". Afirmó algo que los datos
desmientes, el contagio sigue creciendo, aunque este autoengaño es comprensible
sabiendo de qué industria del cine procede, y de cuántos compañeros ha gozado.
En el mismo discurso, ella lanzó su moral. Advirtió de los prejuicios que hacen
discriminar a los enfermos de SIDA, reclamó que se cuide a estos enfermos con
solidaridad y compasión, pidió que los dirigentes políticos impulsen la lucha
contra el SIDA, y a los científicos a colaborar entre sí. Es decir, un sermón
moralista para que todo el mundo cambie su actitud ante la enfermedad. Bueno,
todo el mundo no: no hubo ninguna llamada a que quienes corren más riesgo, por
la drogadicción o la promiscuidad sexual, adopten una conducta más responsable.
Ya se sabe: los sermones son "moralistas" cuando propugnan algo que
no se quiere oír. No es infrecuente, que como Liz Taylor, otros artistas del espectáculo se sumen a
campañas contra el SIDA de una o de otra forma. La intención puede ser buena,
pero hay que ser crítico. Somos capaces de imaginar una actuación de Ana Belén
y Víctor Manuel, en beneficio de la lucha contra el SIDA, en la que cantaran
una de sus canciones: "¡Contamíname!". La letra dice eso de "¡Contamíname!,
mézclate conmigo ...". Si nos dejáramos llevar también por
esa supuesta asepsia que -según algunos- deben tener las campañas, se debería
impedir al Estado organizar campañas contra el consumo de tabaco, porque eso
mismo dice la moral en tanto que perjudica la salud. El Estado debería
limitarse a aconsejar el uso de boquillas o filtros que conducen a menos
riesgo. Todo esto sería absurdo. John P. Foley
decía que "Aún desde el punto de vista de la salud pública, los medios
de comunicación -y con más razón aún si son del Estado- deberían promover la
abstinencia, la castidad, y las relaciones sexuales estables".(20) Sin embargo, la realidad es que el
Estado, al promover campañas de pro-condón organizadas bajo la bandera del
"sexo seguro" y que conducen, en la gran mayoría de los casos, a un
uso irresponsable de la sexualidad, se ha convertido, de hecho, en un cómplice
de muchas conductas sexuales degeneradas y en un importante
difusos de enfermedades como el SIDA. (21) Las actuaciones de los estados suelen
carecer de aspectos morales en su mensajes, en aras de
una falsa neutralidad. Tolerando, por ejemplo, conductas y "derechos"
de los homosexuales, está reconociendo, sin decirlo, que fuera esa, otra forma
válida de sexualidad. G. Gottier decía que "Esta
inhibición legislativa -o trato de igualdad para situaciones desiguales -, no
significa ser neutral, sino cómplice del desorden moral, y por lo tanto de la
difusión del SIDA."(22) Se ha tocado en este momento un punto
o una acusación muy seria: se puede acusar a las autoridades de ser culpables
de la difusión del SIDA. Así pueden apoyar esta tesis temas tratados en
capítulos anteriores, pues el Estado realiza unas campañas inútiles y
contraproducentes, y por otro lado omite educar y sembrar valores sociales
entre los ciudadanos. No es que hayan repartido el virus por la calle, y que
agentes del Estado se encarguen de contagiarlo deliberadamente de unas personas
a otras; pero, si su actuación consiste en crear el campo de cultivo donde
todos estos gérmenes pueden crecer y multiplicarse, también es claramente
culpable esta actuación. No solamente el Estado, sino que
muchas personas o asociaciones le siguen el juego. Por un lado, se colabora de
buena fe con la atención a enfermos de SIDA ;
pero, ¿que diríamos a alguien que achica el agua de una embarcación a punto de
hundirse, y no trata, lo primero, de taponar las vías de entrada de agua?; o,
¿qué le diríamos si vemos que es él mismo, con sus pisadas, el que está creando
esas vías de acceso del agua?. Le diríamos: mejor, no se mueva usted. Se hacen grandes campañas contra el
tabaco, contra el alcohol, los accidentes de tráfico, y poco más; pero ya
contra la droga se duda, y se piensa que cada uno es muy libre de esclavizarse,
"tú decides" dicen los lemas. Con la prostitución,..., todos los
locales que se quieran abrir que se abran, así disminuye el paro. Y no digamos
contra el desorden sexual, resulta mal visto criticarlo. Un delito que aún parecen mantenerse en pie es la violación. No violes a
nadie sin su permiso, parecen decir. Con los niños, no está bien visto, hoy
por hoy, abusar. Pero, por lo demás, haz todo lo que te salga del más puro
instinto animal, incluso utiliza la técnica, en sex shop
te damos ideas. Los jóvenes hemos heredado un mundo
hipócrita, a tope de droga, corrupción y sexo, no lo queremos: no somos
conservadores. La revalorización de la moralidad
como fuente de bien para la persona y como medio para mejorar el equilibrio
sanitario será un paso para guiar el bien individual y social. No hay nada que
de menos gastos problemas a La sociedad en la que vivimos, aunque
no queramos reconocerlo, es muy individualista. Basta oír en las noticias de
que por una discusión de tráfico un hombre ha asesinado a una mujer apaleándola
y obligándola a tirarse a un río por el puente, ante la mirada expectante y
abstencionista de 40 personas, o que una mujer mata a un hombre por robarle la
cajetilla de cigarrillos, para comprenderlo todo. Se habla mucho de
solidaridad, pero, o no se vive, o cada uno la vive a su modo si es que
beneficia vivirla. ¿Importa la salud y la educación de
los hijos?, ¿Importa el futuro de prostitutas, drogadictos y homosexuales?. Pues si de verdad nos preocupa la salud de nuestros
hijos, se debe invertir el dinero en programas que fomenten la abstinencia o la
disminución sexual entre los adolescentes; si de verdad nos preocupa la suerte
de las prostitutas y de los homosexuales, debemos concentrar toda nuestra
energía y todo nuestro dinero en programas que les demuestren que su género de
vida no es sano, y debemos apoyar además programas de rehabilitación. En esta
forma opinaba también Rebecca Hegelin
en un artículo en el periódico USA Today El cada vez más frecuente problema de
la violencia sexual es otro tema, que de forma semejante al SIDA, se dispara
después de décadas en las que ante la diosa libertad se sacrifica todo. Pero,
el cuerpo social acaba diciendo basta ya, y no por problemas de conciencia
moral, sino por orden o salud social. Japón, país poco sospechoso de cristiano,
está cambiando su posición respecto a la violencia sexual, pues sabe de dónde
procede. Según noticias de agencia (23) (19-2-2000) titulares de revistas o
anuncios más o menos sexualmente explícitos han sido muy comunes hasta ahora
para anunciar las revistas semanales para hombres ;
sin embargo, ya los periódicos y las compañías ferroviarias han comenzado a
restringir y hasta prohibir estos anuncios: una señal de grandes cambios en
Japón, antes prácticamente ciego a las manifestaciones machistas y sexualmente
ofensivas. "Ya no se puede hacer impunemente lo que se hacía antes. Ya
no es aceptable", decía Miiko Kodama, una profesora de estudios de la mujer y los medios
de difusión en El periódico de más venta de Japón, Yomiuri Shimbun, anunció
sorpresivamente el 4 de enero del 2000 que no publicaría más los anuncios de
semanarios a causa de su contenido sexual ofensivo. Otros grandes diarios
imitaron a Yomiuri y abandonaron los anuncios o
pidieron a las revistas que los suavizaran. Las compañías ferroviarias pidieron
también a las revistas que cambiaran su lenguaje, explicó una portavoz de la
principal firma de trenes subterráneos de Tokio. "La gente se queja de
las palabras obscenas en sus mismas narices". Los escándalos de abusos sexuales, las
denuncias etc. estaban aumentando sin para en Japón. Por ejemplo en 1998, la
unidad de Mitsubishi Motor Corp. en Estados Unidos
fue obligada a pagar una suma de 34 millones de dólares de compensación por una
demanda de acoso sexual presentada por empleadas. En Japón están reconociendo
las autoridades que estas revistas y anuncios promueven el acoso sexual. El
portavoz del Yomiuri, Tsunekazu
Momoi, dijo: "La sociedad japonesa ha
cambiado y las normas son ahora más estrictas en asuntos como el acoso sexual".
El periódico consideró que la decisión era necesaria aunque dejara de ganar
algunos cientos de millones de yenes anuales por los anuncios. La nueva actitud
de Japón surge de leyes más estrictas y un cambio lento del comportamiento,
tanto de los hombres como de las mujeres. Aunque la lucha contra la
promiscuidad sexual venga exigido hoy por razones de salud, todavía hay
reticencias para lanzar un mensaje de connotaciones éticas. En unas
declaraciones a finales de 1997, el director de ONUSIDA, Peter
Piot, respondiendo a la pregunta de si las sociedades
con "valores sociales conservadores" eran más seguras en lo que se
refiere al SIDA(24). "Si, respondía,
Ciertamente, si todo el mundo practicara la abstinencia o la monogamia, un
virus como el VIH no tendría ninguna oportunidad. Y añadía, Pero mi
trabajo no tiene que ver con la moral. Se trata de proteger al público y a los
individuos contra la infección ; y asegurar que
los infectados y enfermos tengan una buena calidad de vida y no sean
discriminados". Pero, ¿a qué se puede apelar, si no a la moral, para
defender la no discriminación de los enfermos de SIDA y el elevado gasto que
exige su atención ?. Por un lado no quiere saber
nada de moral, y por otro aplica y exige moralidad. A lo que no debería haber
apelado es a razones de eficacia. Pues si se considera imposible que un hombre
sea fiel a una mujer, ¿es más realista pretender que no traicione al condón
bajo ningún concepto?. No sirve Peter
Piot de director de ONUSIDA, tiene demasiados
prejuicios mentales. El secretario general, Kofi Annan, cada día más
domesticado por el lobby feminista radical del que se ha rodeado, también tiene
prejuicios para cualquier cosa que le suene a moral religiosa. El documento
base de La conferencia trataba de crear un
fondo de dinero para combatir el sida y a la vez comenzaba insultando a los aportantes que no piensan como la mayoría: "en algunos
países existen leyes que criminalizan algunas formas de relación sexual
consentida entre adultos, como el adulterio, la fornicación, el sexo oral o la
sodomía". No entiende Solidarios con las personas y
solidarios con la verdad. ¿Es que no puede caer en la cuenta Kofi Annan de que ocultando una y
otra vez que la promiscuidad sexual o las relaciones homosexuales provocan sida
lo único que se consigue es expandir el sida? Parece que su cruzada contra la
moral es más importante para él que terminar con la pandemia. La moral, en este
caso, como en muchos otros, es la medicina preventiva contra el sida. La moral
también dice que hay que ayudar a los infectados, sean o no culpables de su
enfermedad, y existe el dato de que personas o instituciones católicas atienden
al 25 % de enfermos de sida de todo el mundo. Y eso también es moral, moral y
medicina. Porque la moral no es coerción, sino liberación. Pero, el dogma de Annan
consiste en rechazar cualquier objetivación moral por muy demostrables que sean
las consecuencias de su incumplimiento. Annan es un
dogmático, un dogmático del relativismo. Y da la impresión de que por ese
camino, que pretende imponer un mundo amoral, mera solidaridad sin verdad,
difícilmente logrará una arquitectura de los derechos humanos consensuada por
la mayoría. (1)
Blower S, McLean A. Prophilactic vaccines, riks behavior change, and the
possibility of eradicating HIV in (2) Higuera G., Ética y Sida, pág. 6. (3) Diario Médico 3-10-1999 (4) Conferencia sobre planes de
prevención y epidemiología, en el simposio "Manejo y cuidados clínicos de
pacientes con infección por VIH", organizado por el Centro de Estudios
Sociales Aplicados (CESA), bajo el patrocinio de Abbott
Laboratories, el 15 de Noviembre de 1996 en la sede
de (5) Lavín G.C., Campaña anti-sida, se
miente al ciudadano,en " (6)
KANGA, J.B., SIDA : Causas, remedios, propuestas. "Dolentium
Hominum" 1995 ; 29 : 58. (7) Revista mensual "VIH :I+T " Junio 1997. Labotarorios
Abbot (8)
KOOP, C.E., Physician Leadership in Preventing AIDS. JAMA 1987 ; 258 (15) : 2111. (9)
Goldsmith M.F. "Sex in the age og
AIDS calls for comdon sense" JAMA 257:2261-2266,
1987. (10) Le
Monde 14-IX-99 (11)
Diario Medico 24-3-2000 (12)
Quinn T. Population migration and the spread of types 1 and 2 human inmunodeficiency viruses. Proc Nati
Acad Sci (13)
Frerichs R. Personal screening for HIV in developing
countries. Lancet 1994 ; 343-. 960-2. (14) "Los problemas derivados
del sida", en rev. Medicine e Morale, 1987. (15) Agencia Zenit,
Madrid 21-2-2000 (16) J.A.Vallejo-Najera " La puerta de la esperanza" (17) Susan Martinuk publicado en el "National
Post" (31/1/00) (18) Estudio, publicado en el "British Medicial Journal", The Guardian 5-5-2000 (19) "Conservative
News Service"
(10/5/00) (20) John P.Foley. El sida y las comunicaciones sociales. Actas IV
Conf.Inter.Sida pg.186. (21)
Card. Zoungrana, "El sida, aproximación
pastoral", Actas IV Conferencia Internacional sobre el sida pg.25 (22) G.Gottier
"sida:¿un signo de los tiempos ?. Actas IV del
Congreso Internacional sobre el sida. (23) Reuters
(Tokio), 19-2-2000, reproducido por CNN en español 20-2-2000 (24) Newsweek,
24-VI-97
|
|
| 8 preguntas frecuentes |
| Historia del SIDA |
| Formas de contagio |
| Enfermedades asociadas |
| Número de afectados |
| Consecuencias del SIDA |