Las ideologías imperantes

Las ideologías imperantes

La ONU, desde la Cumbre de El Cairo, trata de imponer su visión de la familia y de las relaciones sexuales: todo tiene que ajustarse a su doctrina. Ejercer la sexualidad, con quien se desee, y desvinculada de la procreación se postula como uno de los derechos fundamentales de una sociedad "democrática y pluralista".

En muchos países se han cambiado las leyes para no disgustar a la ONU, ni ser marginado por ella, en caso de no ser obedecida. Por ejemplo, en medio mundo se está aplicando la doctrina de la ONU sobre "salud reproductiva". Se obliga y presiona a países pobres, pero honrados, a elaborar proyectos de ley sobre "Derechos sexuales y Reproductivos" que plantean: "Se reconoce el derecho a toda persona a ejercer la sexualidad independientemente de la procreación, y la libertad para elegir con quién vivir la sexualidad". Detrás de la impresionante promoción que se ha hecho del uso del preservativo, se esconde una estrategia de índole ideológica que trasciende con creces el interés propiamente sanitario. Estas campañas están sostenidas por la ideología del sexo libre y seguro ya sea homo, bi, o heterosexual, que concibe la libertad como un absoluto, al margen de cualquier verdad o norma objetiva. Quienes optan por este camino no reconocen la posibilidad de conocer la verdad que la realidad lleva grabada en sí misma, y menos en lo que al valor de la sexualidad y la vida se refiere.

En este contexto perciben el SIDA como una amenaza a la libertad individual de las personas para ejercer su actividad sexual. Detrás de la publicidad para prevenir el SIDA se predica una visión del ser humano más que una auténtica promoción de la salud. No estamos obligados ni a compartir ni menos a promover esta visión

La difusión de los preservativos tiene por finalidad compatibilizar la "libertad" de las personas a tener relaciones sexuales y, por otra parte, no contagiarse de VIH y enfermarse de SIDA. En la misma lógica se mueven las campañas que se hacen para promover todo tipo de productos para prevenir el embarazo, de tal forma de poder tener relaciones sexuales pero no de engendrar. Los datos confirman esta hipótesis.

Diversos expertos han comentado que el sida aparece cuando el sistema inmunológico o defensivo humano se debilita, pero de forma paralela aparece cuando las defensas morales se han debilitado, y por ello han hablado de un sida mental. Si el agente causante del sida, el virus VIH pudiera hablar, diría que tiene muchos amigos que favorecen su difusión. Los más apreciados son los que socavan las defensas espirituales enseñando que el placer ocupa el primer rango en la jerarquía de valores y que la libertad consiste en despojarse de toda limitación moral; los que quieren romper con la sabiduría acumulada durante milenios reduciendo las normas morales a simples pautas convencionales y afirmando que el bien y el mal son conceptos que varían de una época a otra. Otros amigos del sida son los que enseñan a los niños que la masturbación "es una forma de expresar la sexualidad" y que empujan a los adolescentes de ambos sexos a unirse genitalmente, los que adoptan una actitud complaciente frente al homosexualismo y miran con simpatía la infidelidad conyugal, y los que pregonan una educación "permisiva" que no estimula a la superación moral.

Estos "amigos" preparan el terreno, y las tropas de asalto son la pornografía, las drogas, la prostitución, el alcoholismo y todo aquello que provoca o favorece la dependencia genital.

Así pues, los planteamientos, costumbres y moralidad de los pueblos que sabiamente han descubierto como normas eficaces para la salud del individuo y de la sociedad, es la única protección. De nuevo imaginamos al VIH pensar, y sabría que sus más temibles enemigos son los que enseñan que el hombre vive para el Amor, que existe un orden en la naturaleza cuya vivencia permite alcanzar una plenitud integral, y que quien no sabe privarse de nada, tampoco sabe amar.

Estos "enemigos" presentan a la juventud un ideal de vida en el que el sexo debe vivirse acorde a su finalidad y en la unión monogámica permanente -un solo hombre y una sola mujer paro toda la vida- y en el que la mutua fidelidad es un bien básico en la vida conyugal.

Que la cultura imperante favorece el sida puede verse plasmado en un diario muy influyente en España. Este diario, además de promocionar la prostitución con sus páginas de contactos, trata de crear en los jóvenes una sexualidad irresponsable, la trasgresión y el consumo de drogas. Esos suelen ser los contenidos del suplemento del diario. Fomenta, por lo tanto, comportamientos de riesgo en materia de salud.

A esto se suma a la campaña mediática que afecta a los jóvenes en la que se les bombardea para favorecer una conducta irracional tanto en el ámbito sexual como en el de su propia salud.

La publicación, para nada repara en los graves problemas que inyectar hedonismo conlleva. Paradógicamente, desde esos mismos medios (y la sociedad en general) se denuncian la drogadicción, los embarazos de adolescentes, la propagación de enfermedades de transmisión sexual, la inestabilidad de las relaciones personales y otros males que abundan en la juventud de hoy. Ese es el fariseismo o hipocresía elevada a la enésima potencia que muchos medios de comunicación practican.

 

Y luego, para más INRI, no sólo no reconocen algunos sus culpas, sino que acusan a otros.

En un artículo publicado en www.mercatornet.com (2 junio 2005), el periodista australiano Michael Cook responde a quienes dicen que la Iglesia católica favorece la expansión del sida en África por no promover los condones.

Cook señala la incongruencia de quienes piensan que si los africanos no usan más el preservativo es porque el Papa no lo permite. Según esta idea, "los católicos africanos son tan piadosos que si tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, acuden a prostitutas o toman una tercera mujer, se abstendrán devotamente de usar condones porque el Gran Padre Blanco les dice que no lo hagan

"Superponer los mapas de la prevalencia del sida y de la prevalencia del catolicismo basta para echar por tierra la conexión entre Iglesia católica y sida. En Suazilandia, donde el 42,6% de la población está infectada, los católicos son solo el 5% de la población. En Bostwana, con un 37% de la población adulta infectada por el VIH, solo el 4% de la población es católica. En Sudáfrica, con un 22% de la población adulta infectada, los católicos son el 6%. En cambio, en Uganda, donde los católicos son el 43% de la población, la proporción de población adulta infectada es un 4%".