CONSECUENCIAS DEL SIDA

CONSECUENCIAS DEL SIDA

 

 

La mayor consecuencia de la pandemia del sida es el sufrimiento humano, sufrimiento difícilmente evaluable, pero que no por ello debe olvidarse que es la principal de las consecuencias. Los sufrimientos de una enfermedad terrible que conduce a la muerte en miles y miles de casos, los sufrimientos de familiares que pierden a sus seres queridos, los millones de niños huérfanos -muchos de ellos también contagiados- que quedan al morir sus padres de sida, son los principales motivos por los que toda la humanidad debe luchar contra esta enfermedad.

A pesar de lo dicho, daremos unas indicaciones de otras consecuencias medibles, como son las consecuencias económicas y las consecuencias demográficas. Algunos informes o realidades concretas nos podrán hacer una idea.

 

Consecuencias económicas y demográficas

 

Según el informe 2005 del PNUD (Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo), el sida es el principal problema de salud de la población mundial. Especialmente en el África Subsahariana las consecuencias son devastadoras.

La esperanza de vida en los países africanos se ha reducido drásticamente por culpa de la enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). La situación es tal que el informe del PNUD indica que el impacto demográfico del sida es mayor que el causado por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Al término de la Guerra, la esperanza de vida en Francia era de 35 años: los desastres de la contienda, sumados a la tremenda gripe que ese mismo año diezmó Europa, redujeron la cifra en 16 años, puesto que en 1913 la esperanza de vida era de 51 años.

En la actualidad, se calcula que en Botsuana, el segundo país del mundo, tras Suazilandia, con mayor población afectada por el sida, la esperanza de vida para 2008 será de 34 años, frente a los 65 que se registraba en 1980. En Suazilandia, los ciudadanos ya no aspiran a vivir más de 32,7 años.

Las cifras reflejan que un 1,1% de la población mundial de entre 15 y 49 años está afectada por la enfermedad, un número que se reduce al 0,3% en los países desarrollados y llega al 1,3% en los que están en vías de desarrollo. Sin embargo, el porcentaje aumenta hasta el 7,3% en el África subsahariana.

El informe destaca también que la enfermedad ataca lugares que hasta ahora no figuraban en los primeros puestos de las estadísticas, como el estado indio de Tamil Nadu, donde entre las prostitutas se han detectado tasas de prevalencia del VIH superiores al 50% y aumenta en los países de la ex Unión Soviética, donde Ucrania tiene en la actualidad una de las mayores tasas de incremento en el mundo.

En lo que se refiere a España, de los 50 países citados por el PNUD dentro de los que tienen un desarrollo humano alto, ocupa el puesto 21. Sin embargo, de todos ellos es el que registra la mayor incidencia de sida en la población de 15 a 49 años, con un 0,7%.

 

Según un estudio divulgado el 6 de Junio del 2000 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), El SIDA deteriora la fuerza laboral. La expansión del virus limitará el tamaño y la calidad de la fuerza de trabajo, incrementará los costos de los patronos y alterará el progreso económico de las naciones más afectadas por la enfermedad.

 

El estudio de 49 páginas pronosticó que para el año 2020 la fuerza laboral en Namibia será un 22 por ciento menor de lo que hubiera sido si no existiera la crisis del sida. Botswana y Zimbabwe también podrían sufrir descensos comparativos del 21 por ciento, seguidos por Sudáfrica con 17 por ciento, Kenia con 15 por ciento, Malawi con el 13 por ciento y Uganda con 12 por ciento. Pese a que la fuerza laboral podría no descender de inmediato debido al crecimiento de la población, su composición sí podría cambiar, al contratar a niños y a ancianos para que cubran los puestos de trabajo de gente capacitada en el grupo de entre 20 y 49 años, que se verá reducido debido a la enfermedad. El estudio añadió que “algunas empresas ya comenzaron a contratar o entrenar a dos o tres empleados en el mismo puesto, ante el temor de que los empleados en posiciones clave se pierdan debido al SIDA”.

 

Revisión demográfica

 

La enfermedad del SIDA forzó a la ONU en 1998, a rebajar en 500 millones su previsión demográfica que había hecho para el 2050, a la vez que reduce 20 años la esperanza de vida en el África más castigada.

 

La posibilidad de frenar la epidemia en los países africanos es poco realista con los medicamentos en uso. Los modernos cócteles de fármacos que han logrado revertir la tendencia en el mundo desarrollado son muy caros, y deben administrarse durante periodos muy prolongados. De esta forma, el SIDA puede acabar provocando una verdadera revolución en el campo de las tendencias demográficas. Algunos países africanos tienden ahora a estabilizar sus curvas poblacionales, pero debido a un incremento disparado de sus tasas de mortalidad.