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Campañas contraproducentes Es seguro que, casi todos, antes de tomar una medicina
recetada por el médico leemos el prospecto. Allí hay una serie de indicaciones
valiosísimas, y entre ellas, las que miramos con más atención son las
contraindicaciones. Podría suceder que una medicina en principio válida, por
otras cuestiones, dejara de serlo hasta el punto de ser, como se dice, peor el
remedio que la enfermedad. Esto que sucede en muchos casos, sucede también en el tema
de SIDA. En esta enfermedad, y antes de haber pensado en "recetar"
condones, tendría que haberse pensado en muchas otras cosas : la dignidad
humana, la adicción (vicio), la cultura o su falta en cada pueblo, la moral, y
tantos otros aspectos de los que a continuación hablaremos. Todos nos van a
llevar a la conclusión del dicho tan claro: peor el remedio que la enfermedad. ¿A quién se le ocurriría matar moscas ahogándolas en miel? A modo de ejemplo, vamos a citar un estudio reciente. El 2
de marzo del 2007, el Washington Post publicaba un amplio artículo examinando
la experiencia con el sida de Botswana. El artículo describía como Botswana ha seguido durante
muchos años la política recomendada por los expertos internacionales de
promover los preservativos y distribuir medicamentos antivirales. De nada ha
servido. El índice de contagios por VIH en el país está entre los más acusados
del mundo. Cerca del 25% de la población está actualmente infectada. En Botswana nunca se han promovido campañas por la fidelidad,
observaba el Washington Post, pero sí de preservativos. Se lanzó una campaña de
13,5 millones de dólares para promover el preservativo en el país, gracias al
apoyo económico de «El aumento de índice del uso del preservativo no ha traído
consigo un descenso en los índices de VIH», concluía el artículo. «Por el
contrario, ambos índices han aumentado a la vez, hasta estar ambos entre los
más altos de África». El periódico indicaba que algunos estudios apuntaban la
práctica de tener sexo con múltiples parejas «como la fuerza más poderosa de
propagación de una enfermedad asesina en un continente vulnerable». El
Washington Post citaba un informe de julio del 2006, de expertos en Sida en la
zona sur de África y de funcionarios que ponían «la reducción de parejas
múltiples y ocasionales» como su primera prioridad para evitar la propagación
del VIH. El hábito es una facilidad para conducirse de una
determinada forma. Los hábitos requieren aprendizaje y repetición de actos
individuales. Si los hábitos de comportamiento que se han aprendido son los
responsables de la transmisión del SIDA, lo que habrá que hacer para prevenir es
modificar esos hábitos de comportamiento, es decir, modificar los aprendizajes
a través de los cuales se formaron esos hábitos. Al proporcionar condones, y al
animar a usarlos, se está modificando el comportamiento de los ciudadanos,
imponiéndoseles una determinada dirección. Al proporcionar condones se está estimulando una cierta
conducta que, con la repetición de actos (con el consumo de más condones),
acabará por configurar y modelar una determinada facilidad para las relaciones
sexuales. En la persona en que arraigue el nuevo hábito, cambiará también su
sistema perceptivo y, por consiguiente, cualquier estímulo erótico tendrá más
capacidad de suscitar en él una respuesta sexual, haciéndose más dependiente,
menos libre, respecto del flujo de estímulos del ambiente. Por otra parte, su
organismo también se habituará a ese tipo de respuestas sexuales, frustrándose
con mayor frecuencia e intensidad cuando no pueda satisfacer la tendencia para
obrar de esa manera que ahora le reclama con más intensidad el nuevo hábito. ¿Por qué se producen ahora más violaciones que nunca? ¿No está influyendo el que con estas campañas
se están fomentando las violaciones? La persona adicta al sexo, cuando no
encuentra forma de salirse con la suya, opta por la violación de cualquier
joven indefensa. ¿Por qué en España en la última década del siglo XX se ha
triplicado la prostitución?, ¿por qué en Madrid, Otro tanto podríamos decir del abuso a niñas menores. ¿Qué
influencias para llegar a hacer lo que hizo, Marc Dutroux, el pederasta belga
que secuestraba, violaba y mataba niñas en Bélgica? ¿Cómo puede acabar un joven
convirtiéndose en un Antonio Anglés que comete las terribles violaciones y
crímenes de Alcocer, España?. ¿Cómo es que según publicó el diario británico
News of the World el 23-7-2000, en el Reino Unido hay 110.000 personas
culpables de abusos sexuales contra menores, uno por cada milla cuadrada de
terreno? Este diario publicó la foto de 49 convictos de pederastia al día
siguiente de la ultima violación y crimen de una niña. ¿Cómo empezaron todos?, ¿Qué les influyó ?, ¿Cómo
continuaron? Todo el mundo se echa las manos a la cabeza cuando suceden estas
cosas, pero pocos reflexionan sobre las causas, y lo consideran un horrible
fatalismo que tenía que ocurrir, como quien asumiera las cifras de accidentes
de tráfico como inevitables. Por lo tanto, en cuanto el uso del condón crea adicción,
habrá que concluir que recomendar su uso multiplica la probabilidad de que en
un futuro los usuarios establezcan más relaciones sexuales, es decir, mayor
número de contactos potencialmente contagiosos. Eso es lo que piensa también
John P. Foley, que "De hecho, la publicidad que se ha realizado del profiláctico
no ha hecho más que alentar el ejercicio de determinados comportamientos
totalmente autodestructivos". [1] También hay que darse cuenta que estas campañas pro-condón
que se llevan a cabo en muchos países han supuesto -como se ha dicho con
palabras fuertes- “la destrucción de la inocencia” de millones de niños y
adolescentes, por haber recibido junto con los programas de “sexo seguro”, a la
práctica del autoerotismo, de la masturbación recíproca, de formas ligeras de
homosexualidad, todo con el presunto propósito de ofrecer alternativas a la
penetración. Generaciones de inocentes están viendo embadurnadas sus
conciencias con estas enseñanzas perversas. Escuchamos las dimensiones masivas
que el abuso infantil está alcanzando en las sociedades avanzadas, pero es
difícil encontrar un paralelo a esa operación de abuso sexual montada por los
gobiernos de muchos países con el visto bueno de los educadores “progres” que
así tenían más contratos de trabajo. “Pienso que este es un aspecto poco
denunciado de las campañas de educación sexual, cuyos efectos psicopatológicos
y espirituales habrá que seguir de cerca”[2] ¿Qué explicación damos a la creciente ola de abusos sexuales
y malos tratos a mujeres fuera y dentro del hogar? ¿Qué está pasando? ¿Qué, o quien
está fomentando todo esto? A ver si sirve un dato. Cada año 295.000 mujeres son
violadas o sufren algún tipo de ataque sexual en el Reino Unido, según reveló
un informe del Ministerio del Interior británico, el 18-2-2000. El estudio
señalaba que cada año se denuncian 6.000 casos de violaciones y 17.500 de
ataques sexuales a mujeres, pero estas cifras representan una mínima proporción
de lo que ocurre en realidad. En España, el informe del Ministerio de Justicia
calculaba que entre 118.000 y 295.000 mujeres sufren agresiones sexuales cada
año, de personas desconocidas o casos de abusos. Según el documento, los
ataques sexuales a las mujeres por parte de novios, amigos y miembros de su
misma familia han aumentado en la última década. 39 mujeres habían muerto a
manos de sus compañeros en la primera mitad del año 2000, y los números
continúan creciendo. Otro tanto podríamos decir del crecimiento de las ETS,
enfermedades de transmisión sexual, de embarazos de adolescentes, y de abortos.
Es manifiesto, que en muchos países, por ejemplo, España, Estados Unidos, Gran
Bretaña, están creciendo esos problemas de una manera espectacular; y si crecen
ellos, es del todo seguro que el contagio del sida crece con ellos, aunque de
una forma mas escondida, pues se manifiesta al cabo de varios años, no al cabo
de unas semanas como los otros problemas citados. Por lo tanto, quien no quiera ver estas relaciones, o es un
malvado, o es estúpido, o está mirando para otro lado y debe ser cesado por
incompetente. [1] Mons. Foley, Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, en 30 dias, XII.89, pg.19. [2] HERRANZ, G., Problemas éticos de la prevención,
diagnóstico y tratamiento del SIDA. Asociación guatemalteca de Bioética.
Guatemala , Abril 1995.
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