30-5-11
Se precisa medicación
temprana
Los fondos contra el sida
se dedican a medicación, a prevención, a investigación, congresos y viajes. Se
demuestra que es mejor dedicarlos a medicación
El debate recurrente entre dedicar
fondos al tratamiento del SIDA o usar la financiación solo para campañas de
prevención cuenta desde hace unos días con otro argumento favorable hacia la
atención de los ya infectados.
Una investigación conjunta de varios
Institutos de Salud Pública en Estados Unidos, que acaba de darse a conocer,
refuerza precisamente la supuesta eficacia de los tratamientos con antirretrovirales entre enfermos de SIDA para prevenir
contagios y alejar infecciones. El hallazgo puede suponer un cambio en la
tendencia más extendida entre fundaciones y científicos –el apoyo a las
campañas masivas de prevención– y la recuperación de
los fondos destinados a personas con síntomas avanzados de la enfermedad que
están prácticamente congelados desde 2008, por la dudas de la comunidad
científica sobre su eficacia.
La investigación, dirigida por el
doctor Myron S. Cohen de la Unviersidad
de North Carolina at Chapel Hill, se ha realizado entre 1.763 parejas
heterosexuales de nueve países, en las que solo uno de los dos estaba infectado
por HIV en una fase temprana.
Tras aplicar un tratamiento inmediato con antirretrovirales
a una parte de la muestra se comprobó que entre ellos se redujo el contagio a
la pareja en hasta un 96%, en comparación con los infectados de la muestra a
los que se les retrasó el tratamiento hasta una fase más avanzada de la
enfermedad. Durante el periodo de la investigación se desarrollaron 28 casos de
contagio de HIV relacionados genéticamente con las personas ya enfermas, pero
solo una de todas las infecciones se derivó de los pacientes que recibieron la
terapia desde el comienzo.
Según explicó Anthony Fauci, que dirige el Instituto Nacional de Alergia y
Enfermedades Infecciosas, otra de las entidades participantes en la
investigación, “hasta ahora se conocía el potencial de los antirretrovirales
para reducir la capacidad de infección a sus parejas sanas por observación y
otros estudios epidemiológicos, pero ahora se demuestra que tratar a los
pacientes ya infectados –y mejor antes que después–
puede tener mayor impacto para reducir la transmisión de la enfermedad”. El
trabajo también descubrió que además de reducir el contagio, el tratamiento
proporcionó un beneficio entre los afectados que comenzaron a aplicarlo
enseguida, ya que se registró un número inferior de infecciones habitualmente
ligadas a la enfermedad –por ejemplo, la tuberculosis extrapulmonar–
en relación con los que pospusieron la medicación.Aunque
el trabajo investigador todavía tiene que prolongarse hasta 2015, ante unos
resultados tan sorprendentes y favorables, las entidades implicadas decidieron
dar a conocer las primeras conclusiones. Según los expertos, sus aplicaciones
bien podrían extenderse a los 33 millones de enfermos de SIDA, de los que dos
terceras partes se encuentran en África; precisamente en ese continente se hace
necesario un esfuerzo mayor para frenar el contagio.
El razonamiento que surge de todo el
experimento es muy sencillo: si los fármacos reducen directamente la
concentración de virus, hay menos capacidad de contagio. De hecho, en ciudades
occidentales de Canadá y Estados Unidos en las que ya se aplican las terapias
habitualmente, se ha comprobado en los enfermos un descenso en la cantidad de
virus y la consiguiente disminución del peligro. Pero la distribución de antirretrovirales en los países con menos nivel de
desarrollo está sujeta a muchos más condicionantes.
Métodos complementarios
Para poder fin a esta gran epidemia
que sigue sin vacuna –solo en 2009 se contagiaron 2,9 millones de personas más
según Naciones Unidas–, además de los tratamientos
con fármacos, los científicos siguen pensando en otros métodos complementarios
ligados a la prevención y que tiene que ver con el comportamiento: circuncisión
masculina; microbicidas para las mujeres; preservativos y la fidelidad a una
sola persona. “Yo lo llamo ‘combinación prevención’ y es lo que creo que podría
frenar la evolución de la epidemia”, asegura Fauci.
Otras entidades siguen recomendando la necesidad de añadir la abstinencia (ver Aceprensa 2-abril-2009), especialmente en los países africanos.Según publicaba recientemente The
Wall Street Journal, las dificultades para extender al máximo los
tratamientos con antirretrovirales siguen siendo las
de siempre: la falta de financiación –se trata de una medicación de por vida– y la dificultad para aplicar los programas donde los
sistemas sanitarios o el nivel de educación no es tan alto. Según los datos de
la oficina de Naciones Unidas para el SIDA, se calcula que en 2009 habrían
hecho falta 7.500 millones de dólares adicionales para la compra de fármacos,
ya que solo 5 millones de personas recibían tratamiento, frente a otros 10
millones que se quedaban sin él.
Aceprensa.com