10-5-06
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Por qu� Uganda ha tenido m�s �xito en la lucha contra el sida?

Los factores m�s decisivos son los cambios en la conducta sexual, la lucha contra la pobreza y la mejora del estatus social de las mujeres

Aceprensa

Alrededor de 1990 en Uganda, la prevalencia estimada del sida alcanz� un m�ximo del 20% de la poblaci�n. Ahora est� entre el 6% y el 7%, y Uganda se ha convertido en modelo de prevenci�n del sida para los dem�s pa�ses africanos. Angelina Kakooza - Mwesige , pediatra del hospital Mulago , el m�s grande del pa�s, cuenta en una entrevista (" MercatorNet ", 18-04-2006) qu� ha ocurrido en Uganda. Su experiencia es que la soluci�n no es m�s preservativos, sino cambios en la conducta sexual, la lucha contra la pobreza y la mejora del estatus social de las mujeres.

� Uganda ha tenido un notable �xito en la lucha contra el sida. �Cu�les han sido los principales factores de este �xito?

� En primer lugar, hemos contado con la valent�a y el empe�o del presidente, Yoweri Museveni , cuya franqueza en el debate sobre el sida y los comportamientos sexuales contribuy� a que la poblaci�n captara la magnitud del problema. A continuaci�n se opt� por conseguir que la poblaci�n cambiara su comportamiento para evitar el riesgo, y no solo reducirlo, como hacen los programas de prevenci�n centrados en la difusi�n de preservativos.

El mensaje sobre el cambio de comportamiento fue muy claro y pr�ctico: A (abstinencia), B (fidelidad) y, si no se vive lo anterior, C (cond�n). Para la Iglesia cat�lica, la C indica Car�cter, formaci�n del car�cter. El hecho fue que la campa�a ABC produjo un cambio de conducta: personas sexualmente activas decidieron ser fieles a una sola pareja y otras resolvieron retrasar el comienzo de las relaciones sexuales. Seg�n el informe " Uganda's Demographic and Health Survey 2000-2004", el 93% de los ugandeses cambi� su comportamiento sexual para evitar el sida.

Hay otros muchos aspectos importantes de la campa�a: empez� a impartirse educaci�n preventiva contra el sida en las escuelas de primaria, antes de que los chicos comenzaran la actividad sexual; los l�deres religiosos pusieron a disposici�n sus asociaciones para difundir la campa�a; las personas infectadas participaron en actividades de prevenci�n, etc.

El objetivo b�sico era infundir miedo hacia la enfermedad, que es realmente terrible, para que la gente reflexionara sobre el riesgo de tener ciertos comportamientos y motivarles a cambiar. Al mismo tiempo, comenzamos a luchar contra la estigmatizaci�n de las personas infectadas porque eso les privaba de las posibilidades de tratamientos y cuidados, y contribu�a a que extendieran la enfermedad. Hemos trabajado mucho para sustituir la negaci�n por la comprensi�n. Tambi�n ha sido muy importante el avance social de las mujeres y, por supuesto, la mejora en el acceso a los antirretrovirales .

� Los expertos occidentales no tienen mucha fe en la capacidad de los j�venes para ser castos y fieles. �Fue muy dif�cil que los j�venes ugandeses se tomaran este mensaje en serio?

� Siempre es dif�cil de entrada difundir este discurso entre los j�venes. Muchos piensan que es imposible. Sin embargo, una vez que comprueban la verdad del mensaje y sus ventajas, se convierten en sus firmes defensores y lo apoyan entre sus coet�neos. Existen varios grupos de j�venes, como Youth Alive y Ma -Play, que est�n convencidos del mensaje, lo difunden entre sus compa�eros y tratan de ayudarles a llevarlo a cabo.

� �Hay dificultades provocadas por el estatus de la mujer en el pa�s? �Es un problema especial la poligamia?

� S�, existen muchos problemas en ese �mbito. Todav�a hay una desigualdad de g�nero que subordina los derechos de la mujer a los de los hombres en las relaciones sexuales. Muchas mujeres son dependientes social y econ�micamente de los hombres, y algunas no tienen la capacidad de decir "no" a un marido infiel. La poligamia es un problema real. El 32% de las ugandesas viven en uniones pol�gamas.

� �Es un gran obst�culo la pobreza para cambiar el comportamiento sexual de la gente?

� Fundamental. Algunas adolescentes pueden empezar a tener relaciones sexuales a cambio de poder comprar ciertas cosas o para sentirse aceptadas en actividades que les permitan formar parte del grupo de amigos. Algunos padres dan a sus hijas en matrimonio para conseguir una dote que les permita hacer frente a las necesidades de su familia. Algunas mujeres que no est�n casadas o son viudas y pierden su empleo, pueden verse en la necesidad de intercambiar sexo por dinero, para comprar ropa y alimentos o pagar el colegio de los hijos.